miércoles, 21 de junio de 2017

SONETO MITOLÓGICO-CASTIZO ESTRAMBOTADO Y MORALIZANTE SOBRE LOS FALSOS AMORES DE JÚPITER Y ALCMENA O EL TRIUNFO DEL ENGAÑO Y LA VIRTUD PISOTEADA. ASÍ ES EL MUNDO



   Anselmo ataca de nuevo...



"¡Por mí1!, que ando estos días muy cachondo
-Júpiter se decía, fuego en vena-;
por los pedazos2 muérome de Alcmena,
y si se pone a tiro no respondo.

Mas difícil será llegar al fondo:
ésta es dura de roer. ¡Ay, qué pena
que estando tan buena sea tan buena!
El negocio requiere un plan redondo3".

El mundo es engañoso y la apariencia
triunfa frente a la verdad. La pasión,
compinche la mentira, la decencia

ultrajó tras traidora mutación,
ya que el dios, con ilusoria presencia,
hizo de mal huésped siendo Anfitrión.

Sacamos en conclusión
que aquel que sólo confíe en sus ojos
tragando acabará muchos enojos.




_____
1. Es de suponer que Júpiter al jurar por lo sagrado no dijera "¡Por Júpiter!, sino que empleara esta fórmula al mentarse. Con lo subido que tenía el pavo presumo que así lo hacía. Empero, es irrelevante para la relación del caso que nos ocupa, y ruego se nos perdonen estas vanas disquisiciones pseudointelectuales. Se ve que tengo el día académico.  

2. Lejos de nuestra intención sugerir amores coprófagos o aberraciones tales. Es una popular forma de decir que la manceba le hacía tilín un rato largo al encelado dios. Además, no creo que dama tan recatada se diera esos aires.

3. Alcmena era hija de Electrión, rey de Micenas. Casó con Anfitrión. Cierta vez que estaba éste ausente, Júpiter se transformó y tomó su apariencia para gozar a su esposa, la cual era virtuosa y no quería líos. Así, el espejismo propició el engaño: ella cayo por lo legitimo y sin perder honra, y el marido llevó livianos cuernos. Por cierto, no está de más decir que Júpiter logró que aquella noche de artimaña y frenesí durara como tres. Qué vigor. No es de extrañar que de tan tremenda coyunda naciera Hércules. 




Gran poder el de la mentira y la ilusión. Triste pero cierto.











REFLEXIONECILLAS ROSÁCEAS CON EL CONSABIDO SONETO DE REMATE


   Bien sabe el Cielo que no era mi intención darle de nuevo a la pluma, tal cual llevo haciendo estas semanas, ni dejar que los frutos de las ajenas ronden estos lares, que estaba yo tan ricamente con mi silencio a solas, o con mi soledad en silencio, como se quiera. No obstante, las pícaras circunstancias han metido la nariz y me he visto impelido a desempolvar el plectro o a hacer de nuevo de prologuista de los meneos de cálamo de otro; en este caso, cómo no, del estrambótico Anselmo Mochales, que no para. Qué se le va a hacer: me cae simpático el viejo tunante y me cuesta negarle el capricho de que vean la luz sus rimas, y si no es aquí...
   Precisamente, a tenor de varias de éstas lo tuve ha poco en La Caverna. Vino el hombre con un sonetillo de los suyos sin desbastar para que yo le ayudara con el pulido, pues no terminaba de dar con la forma definitiva. Mal que me pesara, por las fatigas que suponía y porque no está uno para barnices, que los míos son los primeros que los requieren, me puse a echarles un vistazo a los versos. Llevábamos con dimes y diretes y rifirrafes con la Musa un rato cuando surgió tontamente, y estas cosas siempre surgen así, la cuestión que ha dado pie a estas letras, principalmente a raíz del soneto que ha poco he dejado caer por estos pagos. Empezando por un lado y saliendo por el otro, acabó la conversación despeñándose en estos lodos: el auge que últimamente tienen ciertas prácticas que, siendo contrarias a la Naturaleza, nos las quieren pintar como de lo más natural y aconsejable, y quién sabe si en breve no nos lo impondrán como algo obligatorio. No me ando por las ramas: la cosa en cuestión es el jolgorio, por qué no decirlo así, entre personas del mismo sexo,
   Las disquisiciones que cruzamos al respecto fueron pocas y breves, que a ninguno de los dos nos entusiasma la materia. Pero de ello salieron dos cosas: la primera fue la promesa de publicar en este antro cierto soneto al respecto que don Anselmo escribiera hace tiempo y que ya coló, Dios sabe cómo, en cierto club de feliz memoria  y triste olvido. Como se ve, el amigo Mochales no pierde ocasión de endosar sus rimas, y siempre tiene algunas para todo trance. La segunda, las reflexiones que posteriormente han pasado por mi magín sobre tan espinosa cuestión.
   Ni por asomo estoy por la labor de escribir uno de mis artículo de malas costumbres, ya que estoy de lo más poltrón. Y menos con estos incipientes calores. Pero si que me voy a dar el gusto de soltar cuatro frescas, aunque solo sea porque otras tantas se me encorajinen y mi fama de "facha conspiranoico" crezca. A decir verdad, llevo tiempo si sentir como esa musiquilla me regala los oídos y lo echo en falta. Vaya, pues, un racimo de ideas, dichas a tontas y a locas, o locazas, a modo de prólogo del soneto, el cual me trajo ni corto ni perezoso Mochales al día siguiente de nuestra charla. Ojalá fuera tan diligente para devolverme los muchos dineros que le llevo prestados. Como, en el fondo, no hay ligazón entre una cosa y otra, quien desee reírse un rato con las chuscadas del poeta "satírico y cachondo" no tiene por que leer mis razones. Pueden saltárselas tan ricamente. Además, no creo que nadie me crea. Pero vayamos al caso.
   La homosexualidad, como ya se ha apuntado, es algo contrario a las leyes de la Naturaleza; por lo tanto, una desviación de la norma. Esto, se pongan como se pongan los siniestos, es evidente, aunque vivamos en unos tiempos en los que se ha dado por negar lo evidente y torcer la realidad, y haya que explicar el dos más dos son cuatro. También es cierto que esta anomalía se ha dado siempre, más allá de modas o cuestiones estéticas. Los griegos, como los romanos, en su afán por idealizar la belleza masculina y rendirle culto dieron en caer en ciertos hábitos, sobre todo en lo que se refería a la relación entre el maestro y el joven efebo (aquello del erastés y el erómenos) y eso de lo atlético, guerrero y platónico. Pero no hay que confundir una pose cultural, por los motivos que sean, con el mariconeo de toda la vida, el cual, por cierto, fue cruelmente satirizados por los poetas antiguos.
  Hasta hace poco, tales usos estaban muy mal vistos y perseguidos, aunque no por ello menos practicados. Ya se sabe, de extranjis, aunque aquí todos nos conocemos y a vivir que son dos días. Miren, si no me creen, lo que dijo Isabel II cuando le comunicaron que iba a casarse con su primo Francisco de Asís: "¡No, con Paquita no!" Y vean luego a "Paco Natillas", como le llamaba el siempre chusco pueblo de Madrid: rey consorte de España a la par que terror de los más fermosos soldadotes de la Guardia Real. Pero hoy día las cosas han cambiado y no sólo se ve de lo más normal esto del despiporre con alguien que tenga más pelo que uno, sino que es aplaudido y jaleado, cuando no premiado con las más jugosas subvenciones, prebendas u otros favores. No son pocos los que han recibido un empujoncito en la espalda para subir tras recibir otros tantos donde la misma pierde su buen nombre.
Hay agujeros que se lo tragan todo
  Llegados aquí debo decir que me importa un bledo si alguien apetece laxitudes en los "Países Bajos" y demás cosas que por decoro omito. Que cada cual haga de su capa un sayo, y de su culo un bebedero de patos, pero que lo haga en la intimidad y con discreción. Y lo mismo reza tanto para las émulas de Safo como para los que siguen el normal discurrir de estas cosas. Cada uno en su casa y Dios en la de todos. Y por qué digo todo esto: por la sencilla razón de que, lejos de querer "normalizar" (horrendo palabro) la cuestión, que equivaldría a asumirla y dejar de menearla, se desea fomentar la homosexualidad. Lo dicho, de aquí a poco lo hacen obligatorio.
   Lo malo no es que se desee promover algo contra natura, más allá de la tolerancia y el respeto, y moderneces varias, pues si sólo fuera esto se asumiría tan ricamente, como lo de ser vegetariano o la pasión por los programas de cotilleos, y no habría tanta alharaca ni tanto revuelo con el "arco iris" y el afán de meterlo hasta en la sopa y que esté la cosa en boca de todos (qué mal suena eso). Hay algo detrás, nunca mejor dicho, y huele mal, igualmente nunca mejor dicho. Y a qué viene, por añadidura, la manía de tratar la cuestión de la homosexualidad de un modo tan estrafalario, grotesco, diría. A qué todo este circo de reinonas, tanta carnavalada, espantosos desfiles, aquelarres varios con estantiguas ridículas y toda esa sarta de estampas repulsivas y alarde de grosero exhibicionismo y mal gusto. ¿Por qué este empeño en promover la homosexualidad, como si quisieran extenderla? ¿No bastaría con que el homosexual, minoría en la sociedad, fuera uno más sin destacarse? Parece que muchos se lo ponen como etiqueta para ganarse el afecto y el éxito que no podrían conseguir por sí solos sin airear sus apetencias nefandas. Y qué me dicen de esa obsesión por sacarlos hasta de debajo de las piedras, sobre todo si fueron figuras relevantes del pasado. Da la impresión de que todo el mundo lo es y lo fue, y que deben agradarnos sólo por serlo, más allá de su obra o hechos, si es que fueron artistas o personajes relevantes. Y eso otro de ver cosas de bardajes en todo como mensaje oculto. "Que bien me cae Manolito: estaba por darle un abrazo". "¡Ajá!, es usted gay (en mis tiempos de decía mariconazo). "Y yo sin saberlo". "Pues así es". "Vaya por Dios".
   Pero vayamos al quid de la cuestión. ¿Por qué ocurre todo esto? ¿Por qué esta apoteosis de los ecos de Sodoma? ¿Es sencilla y llanamente un deseo filantrópico de hacer justicia por mor de la igualdad? Nones. Hay alguien promoviendo esto, con torvos fines, por supuesto, y no me extrañaría, incluso, que en la intimidad esos mismos defensores del mariposeo lo criticaran acerbamente y se burlaran. Pero, ¿quiénes y por qué?
   Todos los que se asoman con cierta frecuencia por estas penumbras cavernarias saben que creo firmemente en la existencia de unas fuerzas ocultas que ejercen el poder en la sombra, un poder omnímodo y aterrador del que nadie se sustrae y al que nadie puede plantar cara, principalmente porque muy pocos saben de qué rayos estoy hablando. Esta "criptocracia" basa su fabulosa preeminencia en el hecho de que son el capital, y hoy día es ése el único poder vigente. Más allá de su dominio del orbe financiero han extendido sus tentáculos por todas las esferas de la sociedad. En todas partes se ha infiltrado esta Hidra. Todo lo controla: la política, donde sus peleles representan una farsa al dictado; los medios de comunicación, sus más eficaces esbirros; el mundillo del artisteo, el cine, la literatura, todo tipo de publicaciones, organizaciones pantalla aparentemente benéficas y que actúan desintereadamente... En todo han metido las zarpas, hasta en sus más odiados y seculares enemigos, y bien metida... Y no es nada nuevo, pues llevan, organizados en torno a sociedades secretas, sectas grupúsculos y mamarrachadas varias, siglos encaramándose a la cima del poder, a la cual ya han llegado. En la cúspide de esa pirámide maneja a su antojo el cotarro una elite extraordinariamente poderosa, una minoría de linajes que llevan muchos años perpetuando el dominio conseguido y luchando por conseguir aún más
   ¿Y qué interés puede tener la crema de la crema de la plutocracia, los sombríos pocos, en darle alas a la bujarronería? Ello forma parte de un gigantesco plan global para imponer eso que han dado en llamar ideología de género, esto es, un ideario modernete, extravagante y supuestamente liberador basado en las consignas masónicas para descomponer cerebros y poder someterlos más fácilmente, y que viene expresado con toda la dulzonería y cursilería del mundo. En resumen; un almibarado cebo para que piquen los incautos, a millones, y se pongan ellos solitos las cadenas. ¿Qué se esconde tras tanta palabrería hueca y de oropel, envuelta en papel de colorines y con lacito rosa? ¿Qué late tras la musiquita de guitarras y los cantos de fraternidad y demás memeces? Destruir para construir. Me explico: para levantar un edificio nuevo en el solar donde se yergue uno viejo es preciso derrumbar éste hasta los cimientos. Retirados los escombros, se puede crear la nueva edificación. Así, el poder en la sombra intenta destruir el viejo orden milenario que se alza sobre los pilares de la tradición cristiana y grecolatina para imponer un Nuevo Orden Mundial, que no será más que una atroz tiranía, aunque la transición la pinten de dulce, en el que el rebaño informe sea el sostén de la gigantesca preponderancia de la minoría selecta.
  Se preguntarán ustedes que relación hay entre lo dicho y la defensa a ultranza con visos de imposición de la mariconez monda y lironda. Pues la hay, y doblemente: por un lado hay un evidente deseo de afeminar al hombre, con lo cual se quita de en medio a posibles enemigos de varonil vigor.  A este hecho le acompaña de un modo paralelo, y para lelas, el que buena parte del ilustre bello sexo haya de convertirse en un hato de amazonas, con el consiguiente lío y descenso de la fertilidad, lo cual casa espantosamente con los planes eutanásicos de estos satánicos, pues no ocultan su deseo de reducir la población mundial. Vamos, las bocas justas para que mantengan el "chiringuito", masa fácil de alimentar y de controlar.
   Por otro lado tenemos lo que, a mi juicio, es la madre del cordero: la imposición de un Nuevo Orden Mundial pasa indefectiblemente, entre otras cosas, por la destrucción de la familia, al menos, en su sentido tradicional, que es el que se ajusta a la lógica y a la Naturaleza. Nada hay más natural que los lazos familiares, pues son la consecuencia inexorable de algo puramente biológico, sobre todo en lo que respecta a padres e hijos. Lo dicho: dos y dos son cuatro. ¿Se imaginan lo que pueden hacer unos seres que han sido capaces de destruir esos fortísimos vínculos? Nada se les resistiría. El que destruya a la familia podrá destruirlo todo ¿Y qué pasaría si los afectos y obligaciones, benditas obligaciones, que conllevan los vínculos familiares se trasladaran a otro ámbito? Piensen en un mundo en el que al ser humano se le ha despojado de su familia para ser sustituida por otra cosa. ¿Qué sería de nosotros si el amor a los padres mudase en devoción al Estado o un líder? ¿Y si la verdadera fraternidad, la que ha de haber entre hermanos, fuese suplida por un sucedáneo impostado de fraternidad universal, tan del gusto de los mandilones del compás? ¿Cómo seria un mundo en el que los hijos fuesen para los padres nada más que un producto generado en aras de un supuesto interés general? ¿Son capaces de concebir una época en la que la creación de una familia sea un mero trámite, algo reducido a funciones puramente fisiológicas sin afecto alguno? Ya hemos visto amagos de algo similar y da pavor. Y a eso vamos. Y si llegamos, una era de tinieblas y esclavitud se cernirá sobre la Humanidad.
   Pero menuda monserga les he largado para endilgar unos versos. Con razón Mochales se durmió al poco de comenzar a leer mis reflexiones. Aunque la cuestión es tremenda y daría para mucho, mejor dejarlo aquí. Vamos, entonces, al soneto de marras y que ustedes lo disfruten. ¡Ah!, lo olvidaba: tal vez alguno, harto lo dudo, sienta curiosidad por leer ese soneto que Mochales me trajo para darle un repaso y que ha dado origen a este nuevo delirio. Mucho me temo que tendrán que quedarse con las ganas, que dado el jaez de los endecasílabos acabo en la cárcel. Tampoco se pierden gran cosa. Aun así, he visto a don Anselmo hace uno rato caviloso y echando risitas entre dientes. Me da que amenza con otro bodrio de los suyos. Todo se andará.        



QUEJA DE UN TAFANARIO MALTRATADO A SU DUEÑO MANFLORITA POR EL CONSTANTE HOSPEDAJE QUE DA A TANTAS Y TAN DESCOMUNALES NATURAS


Frénese el trasiego, por vida mía,
y el doblar ante vicio infame y memo.
Muy harto estoy de ser un Polifemo
lacerado por insana miopía.

Aunque el ojo no vea en la porfía,
a fe que siento el rijo en tal extremo,
y la mudanza, que, aunque chueco, temo
muy pronto he de trocarme en la Gran Vía.

Remedio a este florido mal no hallo
que me aleje de tan nefandas mañas;
a puro pedo deberé enmendallo,

al mayor bujarrón de las Españas,
pues ya no callo más, por más que el callo
se me hospeda perpetuo en las entrañas.



La Cueva de "Montesanos". No hay errata. Cómo cambian los tiempos. Por fortuna, la entrada de mi Caverna es estrechísima.











martes, 13 de junio de 2017

LOS ENOJOS DEL LENGUARAZ O AQUELLO OTRO DE "EL QUE SE PIQUÉ AJOS COME". SONETO DE TRES AL CUARTO





¿Cerrará alguna vez Picón1 la boca?,
pues mucho despotrica, y más desbarra2.
Hecha, cual su culo3, a la butifarra,
hay asaz anchura4, mas vergüenza poca.

Quédense sus miserias con la loca5,
y deje ya de darnos la tabarra.
No bajará, me temo, de la parra,
que la pluma6 sostiene lo que toca. 

Cierto es que quien mal habla mal escucha,
y por ello se pica este maldito.
¡Ay!, por la boca muere el pez, y es mucha

la razón, aunque al cielo se alce el grito,
de quien le pita. Pero a qué tal lucha
si tanto goza el muy mamón del pito.



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1.Entiéndase el pseudónimo del gárrulo que nos inspira como picajoso, es decir, que fácilmente se pica u ofende.

2. Podría decirse mejor "desbarretina", y perdón por el neologismo, dado lo mucho que se desbarra por esas latitudes del noreste.

3.  Es un secreto a voces que el hombre, bueno, es un decir, que nos ocupa ha bebido lo suyo de la Fuente Salmacis. Vamos, hablando en plata, y sin ánimo de ser crudo, que tiene en las posaderas pelos que no son suyos.

4. Entendido tanto como amplitud y gran capacidad (para recibir, claro) como por soltura y desahogo. Vamos, el descaro de toda la vida. 

5. La loca es la majadera con quien hace el paripé. La moza berreante, gallina de mil gallos, clamaba por su tigre; pues se ha quedado con un gatito.

6. Más allá de eso de tener pluma, las muchas que dan alas al bocón para que se venga tan arriba son esas menguadas, esto es, plumillas, que gustan de despilfarrar tinta y escatimar la decencia. Con esas plumas en el colchón diga y haga usted todas las barrabasadas del mundo y échese a dormir.




En el fondo, este cacareador no es más que un pelele. Atiza manejado por otros en la sombra. Todo es farsa y música de violines para distraer al personal, que anda en la inopia, todo sea dicho. 









martes, 6 de junio de 2017

DÁNAE Y EL AURÍFERO CHAPARRÓN. SONETO CON ESTRAMBOTE Y MORALEJA


   Anda de un tiempo a esta parte silenciosa la Caverna, y no es mal andar ese, pues el silencio es uno de los estados más nobles del hombre, aunque sea por lo poco frecuente, sobre todo si es el ajeno, ya que con él se ahorra uno el escuchar muchas tonterías, lo más usual, aun a trueque de perderse frases notables, las menos. Pocas veces se encontrará a un sabio hablador, pero más difícil es todavía hallar a un necio de pocas palabras.
  Así, estaba yo por aplicarme el cuento (y más para lo que he de dejar caer) y no romper el silencio que las circunstancias, sobre todo las provenientes de mis fatigas y pesares, han impuesto a mi latebra. Y como tengo a la musa, que parece sindicada, más remolona que una obra pública y cachazuda cual funcionario tampoco me hallaba muy dispuesto a desparramar versillos. No obstante, ha poco cierto amigo y ya viejo conocido por estos pagos me ha plantado en las barbas un soneto de los suyos con la petición de que los publique. El vate, por decir algo, no es otro que don Anselmo Mochales Memondo, el cual se hace conocer, a fuer de rimador infatigable, como "Poeta satírico y cachondo". Una vez leídos los consonantes no se puede decir que me dominara el entusiasmo, pero estaba tan ilusionado el hombre que me dio no sé qué negárselo.
   Para ser sinceros, los versos no son, precisamente, nada del otro jueves, pero sí debo conceder que tienen su sal y que puede uno echarse bien unas risillas a su costa. Por descontado, no ha de tomarse a mal la "irreverencia" (Ovidio allá por las verdes praderas parnasianas tiene que estar que trina) quien lea el soneto y sea un clásico a machamartillo, pues lo que sigue es como hacerle una pintada al Partenón. Todo sea por el buen humor, que, aunque no siempre se tenga, siempre es bienvenido por estas penumbras, y no ha de ser uno, por muy seriote que se ponga a veces, quien le dé la espalda a la chanza. Por otra parte, y es razón que me movió definitivamente a que viesen la luz esta rimas, tengo por provechosa la enseñanza que se desprende de ellas, que entre el amasijo de chuscadas, a veces zafias y bajas, se puede entresacar en limpio un apotegma digno de reflexión. Qué verdad esconde la lección.
   Por último, me gustaría hacer notar, y nunca mejor dicho, que me he permitido añadir de mi puño y letra unas notas, nada académicas ni sesudas, por descontado. No es cosa que sea del todo de mi agrado lo de anotar, pues creo que estorba la lectura, la interrumpe, y en este tipo de composiciones tan musicales la fluidez es imprescindible. Empero, he creído conveniente dejar ciertas aclaraciones para una mejor comprensión, y, por qué no decirlo, para añadir algunas majaderías mías, que tenía yo el día tonto.
   Ya sin más, que me parece mucho aperitivo para tan poco plato, les endilgo los versetes. Buen provecho y que cada cual saque el que desee de ellos. Vale.



 Temiendo que le salga rana el hijo
a Dánae, Acrisïo en una torre
va y la encierra1. Y ninguno la socorre,
aunque esto así no ha de quedar de fijo.

El tonante2 Zeus, presto siempre el rijo,
se entera del suceso, y raudo corre
a tener con la bella un despiporre,
que se le ha puesto como el rayo3 el pijo.

Mas para hincarle a la cuestión el diente4 
ha de salvar los muros y el decoro.
Traza el dios un ardid muy ocurrente:

se troca todo entero en lluvia de oro;
y ella, de mil amores recipiente,
se embaúla a sus anchas el tesoro.

Y ahora canta el coro5 
la moraleja: "el mundo es trapacero
y todo en él se vence con dinero".


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1. Acrisio era el rey de Argos, allá por los tiempos de Maricastaña. Al ver que no le nacía varón que le heredase, consultó a un oráculo para saber si algún día le nacería un roro. Y cuál fue su sorpresa al enterarse de que el nietecito que le saliera iba a darle matarile. Cosas del fatum y la mitología. Por ello, encerró a su hija Dánae en una torre, no sea que... Y aun así fue...

2. "Tonante" era uno de los epítetos que con más frecuencia acompañaba al nombre del padre de los dioses. Pero me da que que más le cuadraba lo de "tunante" al cachondo Zeus, que se las traía. Lo que cambia las cosas una letra.

3. El rayo era uno de los atributos de Zeus. En este caso, el otro atributo... pues ya saben...

4. Bueno, el diente, lo que se dice el diente...

5. El coro representaba un papel muy importante en las tragedias griegas, y como la cosa va de helenos. Aunque a veces hablaban, generalmente solían cantar. Entre otras funciones, eran los encargados de poner los puntos sobre las ies en las cuestiones morales y demás enseñanzas que se desprendían de dichas tragedias. Me da a mí que esto del coro lo ha metido don Anselmo no porque tenga su punto de filólogo o historiador, sino porque no hallaba otra rima y ha tenido que tirar de este consonante. Vamos, ripio al canto.

 


Como dice, más o menos, un viejo acertijo: <<oro parece, "plátano" es>>