domingo, 31 de julio de 2016

NARCISO Y ECO

   Aprovechando que el estirado de Diógenes está por ahí de picos pardos estivales, echando kilos y tostándose cual torrezno, me he colado en La Caverna y he dejado una sorpresita. A ver qué cara pone cuando la vea. A decir verdad, y no sé si es por el calor, el exceso de tinto de verano o la contemplación de tanta fémina ligerita de ropa por estas playas de nuestros pecados, pero ando más turulato que de costumbre y el sonetillo me ha quedado un poco aguado, lo cual es, por otra parte, muy propio. Bueno, en estas fechas todas las tonterías se perdonan. Espero que el amigo de la Cueva piense igual.
   Sin más dilación, les dejo con estos mitológicos versillos. El "narizotas" lo explicó mejor que yo, que si él era romano uno es más romo, a fuer de chato, y de entendimiento. Qué se le va a hacer. Espero que al menos se sonrían y se les hagan más llevaderos los rigores caniculares. Vale.


Se fenece Eco de amor, hecha un trapo,
mas la ninfa ajo no dice ni pío.
Habla al fin al mozo; ni caso el tío
soso, y a Némesis se le hincha el papo.

El lila de Narciso, cual un sapo,
queda en la orilla. Merluzo de río,
entrégase a su bobo desvarío
y en las aguas se ve la mar de guapo.

¡Menudo ardor le da al echarse el ojo!
Y de puro creído y desdeñoso
le ponen los amores en remojo.

Pegarse quiere un sobo el vanidoso...
y se anega. Aprenda el bello flojo:
si tonto, da un ardite ser hermoso.

 L de S