sábado, 31 de enero de 2015

SONETO A MISANDRO


      


    Me complace hacerles saber, amigos míos, que los trabajos en la entrada de La Caverna avanzan a un buen ritmo, merced a enormes esfuerzos. Si la noticia en sí es buena y alentadora, más se lo parecerá cuando les comunique que acabo de grabar en el muro de dicha entrada que nuestros sudores han sacado a la luz los geniales versos que don Gato ha escrito, dada su infinita generosidad, en homenaje a Misandro, esto es, Diógenes de la Cueva.

      Debo hacer notar que dudo de que un hombre de la humildad de nuestro cavernario hubiera dado a conocer estos elogiosos versos dedicados a su persona, por más que los hubiera guardado como si del más valioso tesoro se tratara, y, de hecho, así se les puede considerar. Pero como uno es de los que piensa que el talento debe mostrarse, y nuestro Horacio matritense lo tiene a manos llenas, y que no creo de más dedicarle este tributo al bueno de Diógenes (aunque sólo sea por el mucho y buen líquido y humo que le he gorroneado), me he puesto a darle al cincel y ya los tengo recién grabados en la dura piedra, a modo de panegírico y presentación del dueño actual de este antro, con permiso del “jefe”, es decir, Olímpico Misántropo, que en la Gloria esté, aunque la deje muy a menudo para visitarnos (y de qué modo).

      Sin más dilación y prolegómenos, tanto más enojosos si preceden a lo bueno, les dejo con este gran soneto escrito por uno de los más brillantes vates que pasean por la Corte, la cual, de un tiempo a esta parte, está más necesitada que nunca de gente de bien y genio. Muchas gracias en nombre de Diógenes, amigo mío, y en nombre de todos los que amamos la poesía.






Segismundo Delantro












A D. Diógenes de la Cueva, señor de las letras y caballero español







Encontrar en la etérea blogosfera
un maestro y amigo tan honrado
te supone un encuentro inesperado
y cambiar tristeza por espera.

Impensable en las gentes de fuera,
encontrar caballero educado,
que destaque por su arte ilustrado,
y elegancia de noble manera.

Y si algunos nos llaman fascistas
y se piensan que causan perjuicio
que preparen con furia las listas.

Porque España es honor y servicio,
ni coletas, ni rojos, ni autistas
es entrega, es ardor y Edificio.

           


              Gato Madri leño
















miércoles, 14 de enero de 2015

TINIEBLAS, MÁS TINIEBLAS









SILENCIO. AIRE PURO...

LOS ZARPAZOS DEL FUTURO SE AVECINAN.
EL MAL ACECHA. Y YO CON ESTAS PINTAS.


AETERNUM VALE
















jueves, 1 de enero de 2015

SONETO AL AUGUSTO PINTOR DE BATALLAS

      
      Vivimos en un país y en unos tiempos en los que, por desgracia, lo que debería ser lo más normal del mundo y digno de todo encomio se ha convertido en lo contrario. Así, el comprensible amor a las glorias pasadas, el legítimo orgullo por los triunfos militares, el ensalzamiento de aquellos hombres que derramaron su sangre por España mientras escribían su nombre con letras de oro para la posteridad; en definitiva, el más que merecido y obligado homenaje a nuestros soldados, lejos de ser pan nuestro de cada día, es algo que parece perverso delito contra la humanidad, incorrección política y palpable muestra de “fascistez”, esto es, que no eres progre y no molas. Nuestro pasado se ha cubierto con las brumas del olvido y la ignominiosa herrumbre del oprobio.
      Y más sangrante es la situación cuando se trata de la brillantísima Historia Militar española, jalonada con tantas proezas mayúsculas y hechos extraordinarios. No entraré en más disquisiciones sobre tan lamentable hecho ni sobre sus causas. Aquí todos nos conocemos. Si tomo la pluma y me encamino por sendas tan tenebrosas es porque entre tanta miseria se pueden encontrar destellos de luminosa grandeza. En este caso, me refiero al pintor Augusto Ferrer-Dalmau, cuyo talento -más allá de mis pobres descripciones- nos ha dejado inmortales cuadros donde se reflejan el valor de los duros tercios, los sublimes tiempos en los que España era dueña de los mares y otras muchas escenas varias que honran y hacen justicia a nuestra armas a lo largo de su devenir.
      Permítanme que no entre en biografias ni en análisis artísticos. No soy el más indicado para hacerlo. Sólo soy un poetastro que admira enormemente a este gran pintor. Por ello, le doy las gracias por el regalo que es su obra, le felicito por sus elevados logros y le dedico estos pobres versos, que es lo único que puedo ofrecer. Poca cosa es para quien merece más recompensa. Estoy seguro de que de eso se encargará la posteridad.



Rescata tu gran genio, nuevo Apeles,
el honor de la vieja furia hispana:
sumida en el olvido, muy lejana,
en lienzos reverdeces sus laureles.

Atentos al pasado tus pinceles,
su manera, divina más que humana,
en sublime concierto nos hermana
arte y verdad, tan bravos como fieles.

Las gestas españolas con tu ardiente
estro brillan de nuevo en la memoria,
afan agradecido y muy valiente.

Quien tanto honra la gloria de la Historia,
y tanto amor hacia la patria siente,
merecerá de la Historia honra y gloria.





Mi Bandera. Sobran las palabras...