sábado, 24 de febrero de 2018

PUES ESO


   Decíamos ayer...


Soneto de don Plutarco Dabarfer, sufrido docente entre indoctos e indecentes, dedicado a los más (a secas) de nuestros chisgarabises, gloriosas excepciones aparte


Érase un pánfilo a un móvil pegado,
érase un vago del jamás yo escriba,
érase un pulgar a la ofensiva,
érase un cacumen enredado*;

era un grande hastío encapuchado**,
érase un mustio abril a la deriva,
érase una minerva fugitiva,
el ánimo en pantalla sepultado.

Érase en uno solo una horda entera,
érase en sí un libertinaje preso,
un todo sentidos sin sentido era.

Era un ligero ser la mar de espeso,
a quien lo docto y culto desespera.
Era, en fin, un estudiante de la ESO.


___
* Cómo se enredan en las redes estos pececitos. Bien cogidos los tienen. Por el pulgar muere el pez, que menean tanto ante su ídolo móvil como tanto tienen petrificada la mollera, de lo más inmóvil.

** A ver si alguien me explica de una vez por qué estos pollos se pasan el día con la capucha puesta, aunque estén bajo techo, no llueva ni haga frío o no estén expuestos a un sol ardiente que les derrita sus menguados sesos.



Podría ser peor... Y lo será.










3 comentarios:

  1. Imagino que algunos de los aguerridos amigos que se asoman por estos cavernosos pagos se habrán dado cuenta de ciertos defectos de metro y ritmo en estos versos. Ruego indulgencia para don Plutarco, y no sólo por su avanzada edad, sino porque no se puede exigir mucho a quien anda de continuo expuesto, como un nuevo Daniel, a las fieras, aunque no sean leones en este caso; mejor sería decir hienas. Además, sospecho que el cocidamen que se echó entre pecho y espalda la noche antes de componer estos zurriagazos rimados también contribuyó a esos desordenes, y no poco. Y es causa más que disculpable, que ciertas viandas hacen que todo se perdone. Por lo demás, ahí queda eso, y con eso quedamos.

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  2. Excelentísimo, ilustrísimo, magnífico y jamás suficientemente bien ponderado amigo Diógenes.
    Ya echaba yo de menos su satírica y misántropa pluma.
    Sea usted bien hallado, ya que es en su casa donde le he reencontrado.
    Le dejo aquí una fabulilla que rescató D. Alegre de la Ventura Felicísima, vecino de Quintanar del Higo Chumbo provincia de Cuenca de un cancionero anónimo del Siglo VII aunque atribuido por algunos sabios al famosisimo fabulista Jordi Hurtado.
    De nuevo me congratulo de saberle bien.
    Un perroflauta al hacerse el DNI
    ponía al preguntar su profesión:
    flautista, “okupa”, zángano y cagón
    de la España, más progre y más cañí

    Al ver que no era cosa baladí,
    lo que escribía con sorna ese gorrón
    pensó en endosarle un buen sermón
    el funcionario, al capullo de alhelí

    Le dijo: “¿Es que no ves que sin remedio
    si sigues con tu estéril devenir
    tu futuro será más bien raquítico?

    Pero él le contestó en medio del tedio:
    “No lo creas. Yo podré muy bien vivir,
    cursando la carrera de político”

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  3. ¡Albricias!, cuán grata sorpresa la de encontrar las siempre geniales palabras de mi buen amigo el simpar Tío Chafachorras. Poco, por desgracia y razones que no vienen al caso, aparezco por estas penumbras, y a fe que tengo por divina la mano que me ha traído como quien no quiere la cosa y sin premeditación a esta mi casa, y la suya, amigo mío. En buena hora he dado en "encavernarme" cuando son tantas mis cuitas y ocupaciones. Y no sólo lo celebro por saber de usted, querido Tío, y por saberle bueno, pues no hace falta más que ver que su ingenio brilla como siempre para darse cuenta de que la vida no le trata mal (otro cantar es como trata usted a cierto sujetos, a los que con toda justicia y razón, vapulea con su pluma, látigo en muchas ocasiones), sino para percatarme, además, de que sus ímprobos esfuerzos como historiador y buscador de tesoros literarios siguen dando frutos magistrales. A fe que la pieza rescatada es de museo. Buenas carcajadas he echado al leer estas consonantes, y no dudo de que el tal Hurtado, si fue él quien rimó así, no hacía honor a su apellido, pues poco hurto ha sufrido esa sesera. El repaso es de órdago; y miente quien diga que lo hace el poeta, que ni una coma de lo escrito puede ponerse en solfa. Y qué decir de la amarga verdad, pese a lo jocoso del caso, que lanza ese último terceto. Mejor será tomarlo a risa.
    Un fuerte abrazo, amigo mío. Me ha alegrado mucho saber de usted. Y espero que ese portentoso chirumen suyo siga bañándose en tinta por muchos años para tortura de los malos y deleite de los buenos.

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Opinen en buena hora, amigos, opinen, que me huelgo de leerles.