miércoles, 2 de agosto de 2017

SONETO A LA QUEVEDESCA MANERA SOBRE UN ESPAÑOL CUALQUIERA , YA SEA UN PACO, UN PEDRO O UN PABLO, DE LOS MUCHOS QUE ABUNDAN Y SOBRAN EN ESTA ESPAÑA NUESTRA, SOMBRA DE LO QUE FUE Y PASTO DE SOMBRAS ETERNAS




  Amarga queja de los tiempos que vivimos y nostalgia de los antaños. 



Érase un español a un bar pegado,
érase un orgulloso con pereza,
érase un torbellino de bajeza,
érase un envidioso atarugado;

era un altivo esclavo sojuzgado, 
érase un monumento a la vileza,
érase un cafre, gacha la cabeza,
mas siempre por futesas cabreado.

Érase un zafio en vías de tronera,
érase un soberbïo que fatiga,
quien se cree un señor y es un cualquiera;

érase una razón en la barriga,
quejoso que no da y todo lo espera
y al que los demás importan una higa.




"Usted no sabe con quien está hablando"













6 comentarios:

  1. ¡Qué cálamo, por Júpiter! Lo clava usted, camarada, lo clava; ay, la goda estirpe... ¡o tempore, o mores!

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    1. Por desgracia, querido amigo, es así. El paisanaje ibérico no está precisamente como para tirar cohetes, gloriosas excepciones aparte. Qué más quisiera yo que dejar al cálamo pasear orgulloso por la senda del elogio a mis compatriotas... pero... qué poquito hay para elogiar. En fin, quizás en otro siglo...
      Un fuerte abrazo, don Fernando, y muchas gracias por la visita y sus amables palabras. Bebamos para celebrar y para olvidar.

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  2. El tópico afrancesado
    del español sin cultura
    sin garbo, sin hermosura,
    es torpe e interesado.
    Es de sobra equilibrado
    frecuentar una cantina
    tras gastar adrenalina
    con un trabajo exigente
    sin hacerse dependiente
    de tomar fluoxetina (*)

    (*) Más conocida como Prozac


    Y si no les gusta como vivimos que se vayan a Finlandia que van a saber lo que es vivir

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    1. Pues la verdad, querido Tío, con la que está cayendo el fresquito de Finlandia me parece de lo más tentador. Vamos, que se me antoja un edén el Polo Norte.
      Respecto a lo del tópico, qué más quisiera yo que fuera infundado, pero el paisanaje es lo que es... y vaya cómo es. Feliz usted que no lo ve.

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    2. No es quew no lo vea, amigo Diógenes.
      Es que por asuntos laborales tengo el habito de convivir con fulanos de otros países y no se crea usted que salimos tan mal librados.
      Hace años los coches (recuerdo con cariño el mítico R8 TS de mi tío Tomás (el bólido azul le llamábamos) llevaban esa bonita pegatina que decía "Ser español un orgullo, ser madrileño un título" o "Cuenca es única".
      Ser español no está tan mal, conozco unos cuantos países que se quedan por debajo.
      Por ejemplo Finlandia cuya única ventaja se cura con un buen aire acondicionado o una piscinita con cubata freaquito
      Susordenes

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    3. Dios me libre, querido Tío, de ser el típico español renegón que se pasa el día echando pestes de la patria, a la cual amo sinceramente, y que piensa que todo lo de fuera es lo mejor. De hecho, por estos pagos cavernarios hay sobradas muestras de mis trabajos y esfuerzos por reivindicar, ensalzar o, sencillamente, rescatar de las garras del olvido nuestra Historia.
      De mil amores me entregaría al panegírico de España y los españoles, que raro fuera hallar orgullo y gozo mayor, pero me lo ponen difícil, y no soy de los que deja que el corazón le ponga una venda a la sesera. Tal vez en otras partes de España la cosa sea distinta, pero por los lugares donde yo me movía antes de retirarme a mi Caverna, esto es, Palurdia y alrededores, no hay razones para tira cohetes. Uno también ha viajada algo por Europa, y he vivido en otro país, y en cuanto a limpieza y civismo nos dan sopas con hondas. Vamos que el número de excremento caninos por calle en Palurdia es para el libro ese de la cerveza: el Guinness. Y eso es sólo el famoso botón de la muestra.
      En fin, mejor no insistir ni porfiar sobre ello, que con eso nada se gana y es echarle leña al fuego, que a mí también me duele España. Me sacudiré un Rioja y unas lonchitas de ibérico y me olvidaré de los sujetos que han inspirado el soneto, aun siendo tantos, pensando en lo bueno que tenemos y en la selecta minoría que aún pasea, muchas veces suspirando, por la piel de toro.

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Opinen en buena hora, amigos, opinen, que me huelgo de leerles.