miércoles, 21 de junio de 2017

REFLEXIONECILLAS ROSÁCEAS CON EL CONSABIDO SONETO DE REMATE


   Bien sabe el Cielo que no era mi intención darle de nuevo a la pluma, tal cual llevo haciendo estas semanas, ni dejar que los frutos de las ajenas ronden estos lares, que estaba yo tan ricamente con mi silencio a solas, o con mi soledad en silencio, como se quiera. No obstante, las pícaras circunstancias han metido la nariz y me he visto impelido a desempolvar el plectro o a hacer de nuevo de prologuista de los meneos de cálamo de otro; en este caso, cómo no, del estrambótico Anselmo Mochales, que no para. Qué se le va a hacer: me cae simpático el viejo tunante y me cuesta negarle el capricho de que vean la luz sus rimas, y si no es aquí...
   Precisamente, a tenor de varias de éstas lo tuve ha poco en La Caverna. Vino el hombre con un sonetillo de los suyos sin desbastar para que yo le ayudara con el pulido, pues no terminaba de dar con la forma definitiva. Mal que me pesara, por las fatigas que suponía y porque no está uno para barnices, que los míos son los primeros que los requieren, me puse a echarles un vistazo a los versos. Llevábamos con dimes y diretes y rifirrafes con la Musa un rato cuando surgió tontamente, y estas cosas siempre surgen así, la cuestión que ha dado pie a estas letras, principalmente a raíz del soneto que ha poco he dejado caer por estos pagos. Empezando por un lado y saliendo por el otro, acabó la conversación despeñándose en estos lodos: el auge que últimamente tienen ciertas prácticas que, siendo contrarias a la Naturaleza, nos las quieren pintar como de lo más natural y aconsejable, y quién sabe si en breve no nos lo impondrán como algo obligatorio. No me ando por las ramas: la cosa en cuestión es el jolgorio, por qué no decirlo así, entre personas del mismo sexo,
   Las disquisiciones que cruzamos al respecto fueron pocas y breves, que a ninguno de los dos nos entusiasma la materia. Pero de ello salieron dos cosas: la primera fue la promesa de publicar en este antro cierto soneto al respecto que don Anselmo escribiera hace tiempo y que ya coló, Dios sabe cómo, en cierto club de feliz memoria  y triste olvido. Como se ve, el amigo Mochales no pierde ocasión de endosar sus rimas, y siempre tiene algunas para todo trance. La segunda, las reflexiones que posteriormente han pasado por mi magín sobre tan espinosa cuestión.
   Ni por asomo estoy por la labor de escribir uno de mis artículo de malas costumbres, ya que estoy de lo más poltrón. Y menos con estos incipientes calores. Pero si que me voy a dar el gusto de soltar cuatro frescas, aunque solo sea porque otras tantas se me encorajinen y mi fama de "facha conspiranoico" crezca. A decir verdad, llevo tiempo si sentir como esa musiquilla me regala los oídos y lo echo en falta. Vaya, pues, un racimo de ideas, dichas a tontas y a locas, o locazas, a modo de prólogo del soneto, el cual me trajo ni corto ni perezoso Mochales al día siguiente de nuestra charla. Ojalá fuera tan diligente para devolverme los muchos dineros que le llevo prestados. Como, en el fondo, no hay ligazón entre una cosa y otra, quien desee reírse un rato con las chuscadas del poeta "satírico y cachondo" no tiene por que leer mis razones. Pueden saltárselas tan ricamente. Además, no creo que nadie me crea. Pero vayamos al caso.
   La homosexualidad, como ya se ha apuntado, es algo contrario a las leyes de la Naturaleza; por lo tanto, una desviación de la norma. Esto, se pongan como se pongan los siniestos, es evidente, aunque vivamos en unos tiempos en los que se ha dado por negar lo evidente y torcer la realidad, y haya que explicar el dos más dos son cuatro. También es cierto que esta anomalía se ha dado siempre, más allá de modas o cuestiones estéticas. Los griegos, como los romanos, en su afán por idealizar la belleza masculina y rendirle culto dieron en caer en ciertos hábitos, sobre todo en lo que se refería a la relación entre el maestro y el joven efebo (aquello del erastés y el erómenos) y eso de lo atlético, guerrero y platónico. Pero no hay que confundir una pose cultural, por los motivos que sean, con el mariconeo de toda la vida, el cual, por cierto, fue cruelmente satirizados por los poetas antiguos.
  Hasta hace poco, tales usos estaban muy mal vistos y perseguidos, aunque no por ello menos practicados. Ya se sabe, de extranjis, aunque aquí todos nos conocemos y a vivir que son dos días. Miren, si no me creen, lo que dijo Isabel II cuando le comunicaron que iba a casarse con su primo Francisco de Asís: "¡No, con Paquita no!" Y vean luego a "Paco Natillas", como le llamaba el siempre chusco pueblo de Madrid: rey consorte de España a la par que terror de los más fermosos soldadotes de la Guardia Real. Pero hoy día las cosas han cambiado y no sólo se ve de lo más normal esto del despiporre con alguien que tenga más pelo que uno, sino que es aplaudido y jaleado, cuando no premiado con las más jugosas subvenciones, prebendas u otros favores. No son pocos los que han recibido un empujoncito en la espalda para subir tras recibir otros tantos donde la misma pierde su buen nombre.
Hay agujeros que se lo tragan todo
  Llegados aquí debo decir que me importa un bledo si alguien apetece laxitudes en los "Países Bajos" y demás cosas que por decoro omito. Que cada cual haga de su capa un sayo, y de su culo un bebedero de patos, pero que lo haga en la intimidad y con discreción. Y lo mismo reza tanto para las émulas de Safo como para los que siguen el normal discurrir de estas cosas. Cada uno en su casa y Dios en la de todos. Y por qué digo todo esto: por la sencilla razón de que, lejos de querer "normalizar" (horrendo palabro) la cuestión, que equivaldría a asumirla y dejar de menearla, se desea fomentar la homosexualidad. Lo dicho, de aquí a poco lo hacen obligatorio.
   Lo malo no es que se desee promover algo contra natura, más allá de la tolerancia y el respeto, y moderneces varias, pues si sólo fuera esto se asumiría tan ricamente, como lo de ser vegetariano o la pasión por los programas de cotilleos, y no habría tanta alharaca ni tanto revuelo con el "arco iris" y el afán de meterlo hasta en la sopa y que esté la cosa en boca de todos (qué mal suena eso). Hay algo detrás, nunca mejor dicho, y huele mal, igualmente nunca mejor dicho. Y a qué viene, por añadidura, la manía de tratar la cuestión de la homosexualidad de un modo tan estrafalario, grotesco, diría. A qué todo este circo de reinonas, tanta carnavalada, espantosos desfiles, aquelarres varios con estantiguas ridículas y toda esa sarta de estampas repulsivas y alarde de grosero exhibicionismo y mal gusto. ¿Por qué este empeño en promover la homosexualidad, como si quisieran extenderla? ¿No bastaría con que el homosexual, minoría en la sociedad, fuera uno más sin destacarse? Parece que muchos se lo ponen como etiqueta para ganarse el afecto y el éxito que no podrían conseguir por sí solos sin airear sus apetencias nefandas. Y qué me dicen de esa obsesión por sacarlos hasta de debajo de las piedras, sobre todo si fueron figuras relevantes del pasado. Da la impresión de que todo el mundo lo es y lo fue, y que deben agradarnos sólo por serlo, más allá de su obra o hechos, si es que fueron artistas o personajes relevantes. Y eso otro de ver cosas de bardajes en todo como mensaje oculto. "Que bien me cae Manolito: estaba por darle un abrazo". "¡Ajá!, es usted gay (en mis tiempos de decía mariconazo). "Y yo sin saberlo". "Pues así es". "Vaya por Dios".
   Pero vayamos al quid de la cuestión. ¿Por qué ocurre todo esto? ¿Por qué esta apoteosis de los ecos de Sodoma? ¿Es sencilla y llanamente un deseo filantrópico de hacer justicia por mor de la igualdad? Nones. Hay alguien promoviendo esto, con torvos fines, por supuesto, y no me extrañaría, incluso, que en la intimidad esos mismos defensores del mariposeo lo criticaran acerbamente y se burlaran. Pero, ¿quiénes y por qué?
   Todos los que se asoman con cierta frecuencia por estas penumbras cavernarias saben que creo firmemente en la existencia de unas fuerzas ocultas que ejercen el poder en la sombra, un poder omnímodo y aterrador del que nadie se sustrae y al que nadie puede plantar cara, principalmente porque muy pocos saben de qué rayos estoy hablando. Esta "criptocracia" basa su fabulosa preeminencia en el hecho de que son el capital, y hoy día es ése el único poder vigente. Más allá de su dominio del orbe financiero han extendido sus tentáculos por todas las esferas de la sociedad. En todas partes se ha infiltrado esta Hidra. Todo lo controla: la política, donde sus peleles representan una farsa al dictado; los medios de comunicación, sus más eficaces esbirros; el mundillo del artisteo, el cine, la literatura, todo tipo de publicaciones, organizaciones pantalla aparentemente benéficas y que actúan desintereadamente... En todo han metido las zarpas, hasta en sus más odiados y seculares enemigos, y bien metida... Y no es nada nuevo, pues llevan, organizados en torno a sociedades secretas, sectas grupúsculos y mamarrachadas varias, siglos encaramándose a la cima del poder, a la cual ya han llegado. En la cúspide de esa pirámide maneja a su antojo el cotarro una elite extraordinariamente poderosa, una minoría de linajes que llevan muchos años perpetuando el dominio conseguido y luchando por conseguir aún más
   ¿Y qué interés puede tener la crema de la crema de la plutocracia, los sombríos pocos, en darle alas a la bujarronería? Ello forma parte de un gigantesco plan global para imponer eso que han dado en llamar ideología de género, esto es, un ideario modernete, extravagante y supuestamente liberador basado en las consignas masónicas para descomponer cerebros y poder someterlos más fácilmente, y que viene expresado con toda la dulzonería y cursilería del mundo. En resumen; un almibarado cebo para que piquen los incautos, a millones, y se pongan ellos solitos las cadenas. ¿Qué se esconde tras tanta palabrería hueca y de oropel, envuelta en papel de colorines y con lacito rosa? ¿Qué late tras la musiquita de guitarras y los cantos de fraternidad y demás memeces? Destruir para construir. Me explico: para levantar un edificio nuevo en el solar donde se yergue uno viejo es preciso derrumbar éste hasta los cimientos. Retirados los escombros, se puede crear la nueva edificación. Así, el poder en la sombra intenta destruir el viejo orden milenario que se alza sobre los pilares de la tradición cristiana y grecolatina para imponer un Nuevo Orden Mundial, que no será más que una atroz tiranía, aunque la transición la pinten de dulce, en el que el rebaño informe sea el sostén de la gigantesca preponderancia de la minoría selecta.
  Se preguntarán ustedes que relación hay entre lo dicho y la defensa a ultranza con visos de imposición de la mariconez monda y lironda. Pues la hay, y doblemente: por un lado hay un evidente deseo de afeminar al hombre, con lo cual se quita de en medio a posibles enemigos de varonil vigor.  A este hecho le acompaña de un modo paralelo, y para lelas, el que buena parte del ilustre bello sexo haya de convertirse en un hato de amazonas, con el consiguiente lío y descenso de la fertilidad, lo cual casa espantosamente con los planes eutanásicos de estos satánicos, pues no ocultan su deseo de reducir la población mundial. Vamos, las bocas justas para que mantengan el "chiringuito", masa fácil de alimentar y de controlar.
   Por otro lado tenemos lo que, a mi juicio, es la madre del cordero: la imposición de un Nuevo Orden Mundial pasa indefectiblemente, entre otras cosas, por la destrucción de la familia, al menos, en su sentido tradicional, que es el que se ajusta a la lógica y a la Naturaleza. Nada hay más natural que los lazos familiares, pues son la consecuencia inexorable de algo puramente biológico, sobre todo en lo que respecta a padres e hijos. Lo dicho: dos y dos son cuatro. ¿Se imaginan lo que pueden hacer unos seres que han sido capaces de destruir esos fortísimos vínculos? Nada se les resistiría. El que destruya a la familia podrá destruirlo todo ¿Y qué pasaría si los afectos y obligaciones, benditas obligaciones, que conllevan los vínculos familiares se trasladaran a otro ámbito? Piensen en un mundo en el que al ser humano se le ha despojado de su familia para ser sustituida por otra cosa. ¿Qué sería de nosotros si el amor a los padres mudase en devoción al Estado o un líder? ¿Y si la verdadera fraternidad, la que ha de haber entre hermanos, fuese suplida por un sucedáneo impostado de fraternidad universal, tan del gusto de los mandilones del compás? ¿Cómo seria un mundo en el que los hijos fuesen para los padres nada más que un producto generado en aras de un supuesto interés general? ¿Son capaces de concebir una época en la que la creación de una familia sea un mero trámite, algo reducido a funciones puramente fisiológicas sin afecto alguno? Ya hemos visto amagos de algo similar y da pavor. Y a eso vamos. Y si llegamos, una era de tinieblas y esclavitud se cernirá sobre la Humanidad.
   Pero menuda monserga les he largado para endilgar unos versos. Con razón Mochales se durmió al poco de comenzar a leer mis reflexiones. Aunque la cuestión es tremenda y daría para mucho, mejor dejarlo aquí. Vamos, entonces, al soneto de marras y que ustedes lo disfruten. ¡Ah!, lo olvidaba: tal vez alguno, harto lo dudo, sienta curiosidad por leer ese soneto que Mochales me trajo para darle un repaso y que ha dado origen a este nuevo delirio. Mucho me temo que tendrán que quedarse con las ganas, que dado el jaez de los endecasílabos acabo en la cárcel. Tampoco se pierden gran cosa. Aun así, he visto a don Anselmo hace uno rato caviloso y echando risitas entre dientes. Me da que amenza con otro bodrio de los suyos. Todo se andará.        



QUEJA DE UN TAFANARIO MALTRATADO A SU DUEÑO MANFLORITA POR EL CONSTANTE HOSPEDAJE QUE DA A TANTAS Y TAN DESCOMUNALES NATURAS


Frénese el trasiego, por vida mía,
y el doblar ante vicio infame y memo.
Muy harto estoy de ser un Polifemo
lacerado por insana miopía.

Aunque el ojo no vea en la porfía,
a fe que siento el rijo en tal extremo,
y la mudanza, que, aunque chueco, temo
muy pronto he de trocarme en la Gran Vía.

Remedio a este florido mal no hallo
que me aleje de tan nefandas mañas;
a puro pedo deberé enmendallo,

al mayor bujarrón de las Españas,
pues ya no callo más, por más que el callo
se me hospeda perpetuo en las entrañas.



La Cueva de "Montesanos". No hay errata. Cómo cambian los tiempos. Por fortuna, la entrada de mi Caverna es estrechísima.











10 comentarios:

  1. ¡¡¡HURRAAAAAAAAAAA JOJOJOJOJOJOJOJOJOJOJOJOJO!!! Dios de los Cielos et imperium perpetuum qué sonetazo... ¡¡¡Y EL TERCETO POSTRERO QUE MERECE DE APOLO SER EL PRIMERO, QUÉ FINAL, OH DIOSES, OH MUSAS, OH PINDO, OH HELICÓN, OH CASTALIA, OH...!!! Dó vas Anacreonte de las llanas amplitudes, dó erigirte el templum que merece tu estro y tu lira... Y qué decir de las disertaciones mandílicas sino que tienes oh, Ovidio, más razón que un santo. Supremo, no digo más, ¡¡¡SUPREMO, POR VIDA MÍA!!! ¡¡¡PRESTO, CRÁTERAS Y ÁNFORAS PARA EL POETA Y TODO EL CORRO, Y SALES PARA LOS POLIFEMOS CON PUNTILLAS!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Vive el Cielo!, amigo mío, que sólo por leer los sabrosos comentarios, que me río de los de Julio César, la donosas ocurrencias y las chispas de su ingenio bien merece llevar a la luz las rimas anselmianas. Y aguantar sus sablazos. Y qué contento anda el hombre con tan amables y agudas palabras. Vamos, que está, venga la comparación por lo tocado (con cierto no se qué), como uno de estos bardajes cuando contempla una descomunal y negra natura. Se le cae la baba. Y digo lo de negra porque todo eso de lo exótico les chifla a las manfloritas. Ruego me perdone usted el símil, pero ya que estábamos...
      Celebro en extremo que le hayan gustado las rimas y las algo descalabaladas razones mías a modo de proemio. Poco amable cuestión, de terrible fondo, mas es necesario que de vez en cuando alguien clame en el desierto. Y como no todo han de ser veras, vengas las chuscadas en buena hora. Y en mejor aún esas cráteras y ánforas de mis amores, que están los orificios bucales secos y ávidos de buen vino. El mejor ya viene para darnos tan casto homenaje, que de los gustos de otros orificios no entendemos. Y como somos buenos cristianos, que vengan también esas sales, haya piedad, para los esforzados esfínteres, que eso de hacer de cíclope apuntillado tan transitado no es de sufrir a la ligera. Por usted, don Fernando, y por los jolgorios decentes y como Dios manda.

      Eliminar
  2. ADVIERTE A UN MORO BUJARRÓN1
    (ANNO DOMINI MDCXX)



    Quien sea avisado2, amo de buen ojo3,
    en ti Al-morrahna verá a una rosa en flor,
    pues sufres tal insanía de primor
    que en tu andar el mirar vuelve reojo4.

    Tú ten cuidado con tu porte flojo,
    ya que a una chilaba clueca de Nador,
    bien pudiere un tonsurado valedor5
    aderezarle el fuego con hinojo6.

    Al-morrahna, tápala acá la baza7,
    no sea que al oírte los falsetes,
    vean que eres de delicada raza.

    Ansí, rehuye presto a los corchetes8,
    si andas por los rincones a la caza,
    desos que amas mirar a los ojetes.




    1-bujarrón: sodomita.
    2-avisado: sagaz.
    3-ojo: calambur con los significados de perspicaz y ojete del culo.
    4-: En el contexto del poema, alusión en los dos postreros versos del primer cuarteto a la mirada que troca en hostil o desconfiada al ver las trazas blandas del personaje.
    5-tonsurado valedor: alude a un instructor del Santo Oficio (Suprema Inquisición). La tan temida Inquisición era dirigida por la Orden de los Dominicos, los cuales, llevaban el pelo tonsurado, esto es, rapado en la coronilla; (valedor: defensor; en este caso de la Fe Verdadera).
    6-aderezarle el fuego con hinojo: este verso alude a la costumbre de echar al fuego de la hoguera, donde morían abrasados los homosexuales, ramas de hinojo para hacer saber, por el aroma que su combustión despedía, la naturaleza del “crimen” del reo que estaba siendo quemado. Ser homosexual, y descubrirlo las autoridades, era la muerte segura pues era reo ante la Inquisición de “pecado nefando”, es decir, sodomía, lo cual equivalía en aquella época a la terrible pena de “muerte por abrasamiento”.
    7-tápala acá la baza: que se oculte; juego de palabras con esconde la cabeza (tápala acá la baza/tapa la calabaza).
    8-corchetes: pl. de <>, oficial menor de justicia encargado de detener a los delincuentes en los siglos XVI y XVII.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Jojojojojojojo! Quién pudiera, amigo mío, cantar las alabanzas a unos versos con la sal e ingenio que usted tiene. ¡Qué soneto! Quevedo está llorando en el Parnaso como un descosido, cual padre orgulloso de su hijo predilecto, al ver que el conceptismo, el dominio absoluto del idioma, la gracia a raudales con su punto de mala leche y la perfección en rima y ritmo tienen un digno continuador. A fe que no me cabe duda de que la fecha que encabeza esta obra maestra es la de su composición. Doy por sentado que ya estaba usted por esos años dando guerra, tanto con la pluma como con el estoque, y compitiendo con don Francisco para ver quien escribía los sonetos más cachondos.
      Amigo mío, si de ésta no acabamos en la cárcel con gusto vacío la bolsa, aunque poca cosa le ha dejado Anselmo en las entrañas, y celebramos por todo lo alto el descojone.

      Eliminar
  3. ¡¡¡¡JOJOJOJOJOJOJOJOJOJOJOJOJOJOJOJOJOJOJOJO!!!!
    Me van a tener que abonar vuesas mercedes lo que se me va a llevar el de la blanca bata por recomponerme los abdominales, destrozados han quedado tras tanta desenfrenada risa...Ay,ay,ay...¡Qué dos portentos de la sátira! ¡Quién pudiera emular aunque a mucha distancia fuese tales talentos!
    Por otro lado...tristísima realidad la que con atinada prosa prevé su pluma don Diógenes. Malos tiempos para la vida, malos tiempos para el pensamiento y peores tiempos aún para las mentes lúcidas han llegado ya, mejor dicho tiempo llevan ya entre nosotros.
    En fin, que como todavía no están vuesas mercedes y tampoco yo entre cuatro enrejadas paredes, gustoso me sumo a la catarata de damajuanas.

    ¡Un abrazo colosal, queridos amigos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Venga en buena hora, amigo mío, la factura del galeno, que me hago cargo de ella. De todos modos, más placeríame hacerme cargo del matasanos y pasarle a él factura, que aquello de que quien roba a un ladrón, etc, también reza para los embatados. Así, cien años de perdón tenemos.
      Muchas gracias por sus amables palabras en lo que me toca, aunque la palma se la lleva don Fernando, que es inimitable. Y no crea que es usted manco cuando su cálamo atiza, que mis carcajadas me he echado cuando se ha puesto en estos menesteres.
      Adelante, pues, por Baco, con esa damajuana, y mejor si es la dama Juana quien la trae, que puestos a libar no haré distingos ni ascos. Y quien dice una dice ciento, que hay mucho que celebrar, tanto como lamentar y olvidar, que los tiempos son, como bien afirma usted, malos a rabiar. Antes de que nos enjaulen como a mirlos blancos que somos, a veces unos pájaros de cuenta, remojemos las carnes. Ya habrá tiempo para la sed.
      Un fuerte abrazo, don Luis. Por ustedes.

      Eliminar
  4. Venga acá en buena hora el diosecillo borrachín a dirigir la maniobra. Por Belenos, fratello, que tiempo hacía no remojábamos de consuno el pasapán. Ría pues la tropa destos desnortados tiempos do algunos hallan cenit el nadir, y demos al diablo aquestos polifemos de legaña hedionda. Por las fembras de postín... y las de Cuenca, Orense, Burgundia, la Ínsula Barataria y otras soledades ¡¡¡Venga el coño y tárdese la flota!!! Que diría don Francisco. Y como somos buenos cristianos, cristianos viejos, y en la parla del bravonel "papa" es "curda" (no confundir con un sotanillas), y "curda", "tajada", acuchillémonos entonces los gaznates con el líquido y carmesí elemento para poder afirmar sin miedo a amancillalle a la Verdad las partes blandas queeeee... ¡¡¡HABREMUS PAPA!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Amén, fogata blanca, "gaudium magnum" y que sea bienvenido el nuevo Pontífice, que mejor será que este don Paco, aunque fuera don Simón. Las llaves, ya que estamos con las cosas de Pedro, de la bodega y de las fauces no están oxidadas. Recibamos la bendición "urbi et orbi" en boca y aquí paz y después gloria. Magistral clase de teología nos hado, mi querido don Fernando. Venga el púrpura elemento y hagamos cardenales las tripas.

      Eliminar
  5. Hoy como estaba mas bien vagoneta no se me ha dado la consonante así que os mando un romance del siglo XIV que encontró el Tío Cañamón escondido entre las bragas de la panadera del pueblo

    Romance del encuentro entre el moro Ali Al-Morraino y el Conde Pollatos y las consecuencias agropecuarias que de el se derivaron en la producción y el consumo de productos frutícolas

    Hijo de Alí, por Alá.
    seais vos muy bien venido
    que en la corte del Pacha
    no hay noble más relamido.
    Marques Pollatos, no es más
    que un viaje ya preterido
    buscando donde encontrar
    un mango bien concebido.

    ¿Mango decís?, hay acá
    un conventuelo escondido
    donde suelen cultivar
    unos monjes escogidos
    un mango sin refinar
    que un experto conocido
    jura por San Nincolás
    que al entrar no da escocido.

    ¿Sin escozor? Voy allá,
    que un moro bien avenido
    para esos monjes sin par
    seguro que es bienquerido.
    Yo quiero experimentar
    si esos mangos prometidos
    entran con facilidad
    o son de acceso ceñido.

    Al volver de cosechar
    los mangos a él referidos,
    dijo el moro ¡Por Alá!
    Que nunca fui yo servido
    con mango tan singular
    como el que yo me he comido.
    Y en lo de mangos tragar
    soy campeón reconocido.

    El Marqués sin esperar
    le contestó con sentido:
    Como podíais esperar,
    sobre mangos engullidos
    un Pollatos sabe más
    que un morito relamido
    hijo de Alí, por Alá
    Al Morraino de apellido

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Jojojojojo! Pues para estar vagoneta, querido Tío, estos versos corren como una locomotora. ¡Pardiez!, que el romance es jocoso en extremo y asaz salado. Y, tal vez sea por el hospedaje que tenían, desprenden un aroma de los más picantón. Para que luego digan que comer fruta es bueno. Si fuera bebérsela, sobre todo la uva. Yo, desde luego, lo que es el mango ni lo cato.

      Eliminar

Opinen en buena hora, amigos, opinen, que me huelgo de leerles.