martes, 6 de junio de 2017

DÁNAE Y EL AURÍFERO CHAPARRÓN. SONETO CON ESTRAMBOTE Y MORALEJA


   Anda de un tiempo a esta parte silenciosa la Caverna, y no es mal andar ese, pues el silencio es uno de los estados más nobles del hombre, aunque sea por lo poco frecuente, sobre todo si es el ajeno, ya que con él se ahorra uno el escuchar muchas tonterías, lo más usual, aun a trueque de perderse frases notables, las menos. Pocas veces se encontrará a un sabio hablador, pero más difícil es todavía hallar a un necio de pocas palabras.
  Así, estaba yo por aplicarme el cuento (y más para lo que he de dejar caer) y no romper el silencio que las circunstancias, sobre todo las provenientes de mis fatigas y pesares, han impuesto a mi latebra. Y como tengo a la musa, que parece sindicada, más remolona que una obra pública y cachazuda cual funcionario tampoco me hallaba muy dispuesto a desparramar versillos. No obstante, ha poco cierto amigo y ya viejo conocido por estos pagos me ha plantado en las barbas un soneto de los suyos con la petición de que los publique. El vate, por decir algo, no es otro que don Anselmo Mochales Memondo, el cual se hace conocer, a fuer de rimador infatigable, como "Poeta satírico y cachondo". Una vez leídos los consonantes no se puede decir que me dominara el entusiasmo, pero estaba tan ilusionado el hombre que me dio no sé qué negárselo.
   Para ser sinceros, los versos no son, precisamente, nada del otro jueves, pero sí debo conceder que tienen su sal y que puede uno echarse bien unas risillas a su costa. Por descontado, no ha de tomarse a mal la "irreverencia" (Ovidio allá por las verdes praderas parnasianas tiene que estar que trina) quien lea el soneto y sea un clásico a machamartillo, pues lo que sigue es como hacerle una pintada al Partenón. Todo sea por el buen humor, que, aunque no siempre se tenga, siempre es bienvenido por estas penumbras, y no ha de ser uno, por muy seriote que se ponga a veces, quien le dé la espalda a la chanza. Por otra parte, y es razón que me movió definitivamente a que viesen la luz esta rimas, tengo por provechosa la enseñanza que se desprende de ellas, que entre el amasijo de chuscadas, a veces zafias y bajas, se puede entresacar en limpio un apotegma digno de reflexión. Qué verdad esconde la lección.
   Por último, me gustaría hacer notar, y nunca mejor dicho, que me he permitido añadir de mi puño y letra unas notas, nada académicas ni sesudas, por descontado. No es cosa que sea del todo de mi agrado lo de anotar, pues creo que estorba la lectura, la interrumpe, y en este tipo de composiciones tan musicales la fluidez es imprescindible. Empero, he creído conveniente dejar ciertas aclaraciones para una mejor comprensión, y, por qué no decirlo, para añadir algunas majaderías mías, que tenía yo el día tonto.
   Ya sin más, que me parece mucho aperitivo para tan poco plato, les endilgo los versetes. Buen provecho y que cada cual saque el que desee de ellos. Vale.



 Temiendo que le salga rana el hijo
a Dánae, Acrisïo en una torre
va y la encierra1. Y ninguno la socorre,
aunque esto así no ha de quedar de fijo.

El tonante2 Zeus, presto siempre el rijo,
se entera del suceso, y raudo corre
a tener con la bella un despiporre,
que se le ha puesto como el rayo3 el pijo.

Mas para hincarle a la cuestión el diente4 
ha de salvar los muros y el decoro.
Traza el dios un ardid muy ocurrente:

se troca todo entero en lluvia de oro;
y ella, de mil amores recipiente,
se embaúla a sus anchas el tesoro.

Y ahora canta el coro5 
la moraleja: "el mundo es trapacero
y todo en él se vence con dinero".


_____
1. Acrisio era el rey de Argos, allá por los tiempos de Maricastaña. Al ver que no le nacía varón que le heredase, consultó a un oráculo para saber si algún día le nacería un roro. Y cuál fue su sorpresa al enterarse de que el nietecito que le saliera iba a darle matarile. Cosas del fatum y la mitología. Por ello, encerró a su hija Dánae en una torre, no sea que... Y aun así fue...

2. "Tonante" era uno de los epítetos que con más frecuencia acompañaba al nombre del padre de los dioses. Pero me da que que más le cuadraba lo de "tunante" al cachondo Zeus, que se las traía. Lo que cambia las cosas una letra.

3. El rayo era uno de los atributos de Zeus. En este caso, el otro atributo... pues ya saben...

4. Bueno, el diente, lo que se dice el diente...

5. El coro representaba un papel muy importante en las tragedias griegas, y como la cosa va de helenos. Aunque a veces hablaban, generalmente solían cantar. Entre otras funciones, eran los encargados de poner los puntos sobre las ies en las cuestiones morales y demás enseñanzas que se desprendían de dichas tragedias. Me da a mí que esto del coro lo ha metido don Anselmo no porque tenga su punto de filólogo o historiador, sino porque no hallaba otra rima y ha tenido que tirar de este consonante. Vamos, ripio al canto.

 


Como dice, más o menos, un viejo acertijo: <<oro parece, "plátano" es>>
  










4 comentarios:

  1. ¡Jojojojojojojo! ¡Delirante el soneto de don Anselmo!...¡Jojojojojojojo! Y muy apropiado el estrámbote, diga usted lo que guste, don Diógenes, pero el estrámbote ha quedado de lujo! ¡Buenísimo! El nuevo Juvenal ha alumbrado en La Caverna. ¡Enhorabuena!
    Felicitaciones y brindis con las cajas de elixires que aquí dejo para engullir sin mesura. ¡¡¡Bravo!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias en nombre de ese viejo truhán, lascivo y borrachín, e incapaz de tomarse nada en serio. En verdad, sí que delira lo suyo, pero nos reímos y con eso basta. Y no seré yo quien le discuta el estrambote, que aunque chusco, no deja de encerrar una triste verdad.
      Mas no nos pongamos sesudos, que esas cajas de mis amores que traído usted, amigo mío, han pintado en mi faz una sonrisa que me río de Leonardo y de la Mona esa. A por ellos. ¡Por los buenos amigos y la chanza!

      Eliminar
  2. JOJOJOJOJOJOJOJOJOJOJOJOJOJOJOJOJOJOJOJOJO... Voto a Dios que el tal Memondo corre que se las pela (observen vuesas mercedes el alarde de fino humor con la insuperable ironía, etc.), y qué decir del "anotador" ¡¡¡qué arte por Júpiter dando explicaciones al profanum vulgus!!! No, si cuando los "gatos" maullan... y acá tengo para mí que todo es cosa del mesmo felino, un Marramaquiz gugueliano con el que ha tiempo tuve el honor de "gatunar" con él por aquesos pagos inmundos y yermos ¡¡¡Presto, cráteras y ánforas por Belenos!!! Qué arte tienen algunos literarios y literatos marqueses.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Agradecido quedo en extremo por sus palabras, querido amigo, tanto en nombre de Mochales como en el mío, que viene a ser lo mismo, pues de noche todos los gatos son pardos y por estos lares luz no es que haya mucha. Y como ambos somos hijos de Madrid, por más que no faltarán quienes secunden el "hijo de" con otra cosa. Mas demos al diablo a esos que se empeñan en servirlo.
      Me place que se haya holgado con estas rimas, don Fernando. Y ahora creo que va siendo hora de que le demos a las fauces otras ocupaciones, que don Luis ha traído unos líquidos extremados y se me sulfuran las entretelas al pensar que cada palabra de más es un sorbo de menos. Venca acá ese barro en remojo, y si se acaba lo bueno ya pondré de lo mío, que uno, a fuer de marqués, no "esconde". Por el arte...

      Eliminar

Opinen en buena hora, amigos, opinen, que me huelgo de leerles.