viernes, 31 de marzo de 2017

DÉCIMAS CENSORAS POSTUMAS


 No sé si recuerdan, amigos míos, a aquel sabio y desgraciado -ambas cualidades suelen ir de la mano- santo varón que dio en la ocurrencia de pasar sus últimos días como un ermitaño por estos parajes perdidos que rodean mi Caverna. Sea como fuere, y ya ha llovido desde que tuve la fortuna de conocerle y la desdicha de enterrarle, es el caso que el otro día volvió a ocupar mis pensamientos. Y no es que no le recuerde con frecuencia -y le añore siempre- pero ya saben que la memoria es un arcón frágil y con muchos agujeros.
  El otro día, repito, acaeció uno de esos prodigios que tanto se dan por esta gruta del olvido, y que, ciertamente, llevaban ya un tiempo sin manifestarse. Pero voy al grano: resulta que en tal día, allá por la sobremesa, sentí yo ciertas urgencias, no metafísicas, dicho sea de paso, para las cuales necesitaba con doble motivo unas hojas; siempre se lee en estos casos. Salía, pues, de mi antro con la premura que requería la ocasión dispuesto a buscar cobijo bajo el dosel enramado de un árbol cuando vi unas cuartillas que parecían escritas junto a la entrada de la latebra. Venían que ni pintadas. ¿Y qué creen que eran? ¿Acaso el destino? ¿Uno de esos prodigios? ¿Tal vez el espectro de mi amigo?... No entraré en detalles ni cábalas, que anda el magín de lo más poltrón: esas hojas contenían en sus entrañas unos escritos suyos. Algunos eran de índole personal, por lo cual quedarán en las sombras de mis baúles, pero no creo que le importe mucho a Catón de la Corte, esté donde esté -y yo le hago en el Paraíso-, que dé a conocer unas interesantes meditaciones suyas a modo de lapidarias frases, coronadas con unas décimas. Me da que cuando las escribió o bien estaba ya en su agonía o que la desesperación y la vida que llevaba le habían conducido a cierta demencia. Sin ir más lejos, y garrapateado con letra temblorosa, en un margen se leía: "¿genialidades dichas por un necio o necedades dichas por un genio?" No seré yo quien lo juzgue. Lo mejor es leer entre líneas. Ahí van y que aproveche:



DECÁLOGO DE ADVERTENCIAS PROFÉTICAS O FARO PARA LOS QUE NAVEGAN ENTRE ILUMINADAS TINIEBLAS. 


Lo mejor para cegar: iluminar

Espero que todos aquellos que piden más luz abran los ojos alguna vez. Y no me refiero a los de la cara

Con los ojos cerrados, meditando, es como mejor se ve...

Muy pocos pueden soportar el conocimiento de la verdad sobre la naturaleza humana. Por ello reina la mentira

La lucidez es una calamidad

¿Qué es la realidad? Lo que no se ve

Qué fácil es negar lo que no nos conviene

Para que los pocos mientan a los muchos tanto, de tal modo y mucho tiempo es necesario que esos muchos, en el fondo, estén encantados de dejarse engañar

Si supiera la masa lo que hacen quienes les han enseñado a no creerse lo que hacen...

Para tener a un hombre completamente dominado es imprescindible hacerle creer que es completamente libre



*          *          *



 Por tener poco ojo, mucho Ojo tendremos


Creen que lo saben todo
y, en verdad, todo lo ignoran.
Creen que en la cima moran,
cuando viven en el lodo.
Lo creen todo a su modo,
y su modo impuesto ha sido:
lo real es lo fingido.
Sus ojos cubre una venda
y les llevan por la senda
que otros les han elegido.


  Cadena es su libertad;
sus deseos y ambiciones
son invisibles prisiones:
son cautivos del "tomad".
¡Ilusoria es su verdad!
Los regalos del presente,
espejismo impenitente,
los han de pagar muy caro.
Cómo pasa por el aro
el rebaño sonrïente.


 La luz eterna se niega
en pos de luz infernal,
una impostura fatal
que halaga a la par que ciega.
La falacia les anega
y humíllales la testuz.
¡Necios! Mancillan la cruz
y ya habrán de hacerse cruces
cuando se den bien de bruces
con la verdad de esa luz.





A los pies de las bestias, y las bestias... a los de la Bestia...











8 comentarios:

  1. Qué gran verdad esa de que si se quiere ver hay que cerrar los ojos... en no pocas ocasiones el exceso de luz ciega, y en las penumbras bien se puede ver el mundo. No hay ojo que menos vea que aquel que mira desde el vértice piramidal... muchas caras y todas triángulares. Cuenta sus lados y verás hay tantos como modos de cegar. No hay quien más alto esté que el postrado, ni más postrado que aquel otro que se alza. Bien lo dijo la Palabra. Mas de aquí a poco los renglones de Dios serán escritos rectos con curva simetría: y se podrán ver a unos que aunque vivos están muertos, y otros que aunque muertos están vivos. Las décimas bien pudieron ser escritas por San Gabriel; loor a tan alta pluma.

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    1. Sabias sus arcanas palabras, amigo mío, y muy bellas, mas es terrible su belleza para los que las entendemos. Ademas de ciega es sorda la muchedumbre. Esclavos felices; felices por poco tiempo, esclavos ya para siempre. Terribles años nos depara el porvenir. ¿Llegaremos a ver el gran cataclismo?
      Las fuerzas flaquean. La lucha es inútil. Ya poco importa. La nada extiende sus hediondas garras. La penumbra todo lo domina. Me sepulto en las sombras. Gracias por todo, querido amigo.

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  2. In hoc signo vinces... mas para vencer antes hemos de ser vencidos. Se pondrá el sol, más luego vendrá un amanecer como no se haya visto hasta entonces en el mundo.Está escrito.

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    1. Sus palabras acarician el alma, don Fernando. Fe y esperanza.

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  3. Todo desaparecerá... no quedará nada de lo que antaño hizo grande al hombre y las naciones. La familia, la sociedad, los valores, no serán sino un recuerdo vago entre las más de las gentes. Y los zahones del demonio habrán conseguido su particular "paraíso". Y será entonces cuando descubran aterrados cuál es la verdadera faz de su maestro, cuando de entre el humo y las cenizas surgirá la luz del Hijo del Hombre. La victoria será suya, pero para ello antes debe ser vencido en apariencia; porque incluso entonces, cuando no parezca haber quedado nada, y al igual que en loa días de las persecuciones, seguirá viva la llama en la penumbra de las catacumbas. Por ello lo dicho anteriormente de que en las sombras puédese hallar luz como para ver el mundo entero. Afuera podrán arder mil soles, pero nadie que no camine bajo ellos podrá decir que no está ciego.

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  4. Ni Salomón lo hubiera dicho mejor, don Fernando. Tras la Gran Tribulación ha de venir la luz. Sólo los justos y los hombre de fe se salvarán. Terrible días aguardan. ¡Infelices! Que gocen con sus niñerías...

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  5. Al igual que muchos lloraron mares por culpa de una simple noche de placer, así les ocurrirá a estos cuando levanten la cara del suelo... "y ved que aquí llega el Hijo del Hombre rodeado de todo Poder y toda Gloria, y el Mal y el dolor ya no serán más". Luego nos tocará el turno a nosotros, calaveras y badulaques de medio pelo, a los que el Buen Dios -creo- se contentará con darnos una buena azotaina por la cual le daremos gracias por toda la Eternidad. Y después de eso, y pasar la inflamación antológica de las posaderas -al Señor le debe pesar la mano que no vea usted-: ¡¡¡A HUGÁ AR FÚRGOL!!!

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    1. Amén, don Fernando. Los hay que una temporadita en el Purgatotio no nos la quita nadie, y alguna que otra celestial leche, bien merecida, por cierto. Y luego a la Gloria. Pero,¡ay! de los que le han bailado el agua al Gran Cornudo. Para esos... descabello. Ya pagarán, ya... Y vaya si les van a quitar lo "bailao". Usted lo ha dicho: "Pan y fútbol" y a vivir que son dos días sin pensar en los que restan... La masa no es más que un niño tonto y caprichoso.

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Opinen en buena hora, amigos, opinen, que me huelgo de leerles.