jueves, 16 de febrero de 2017

UN PASEO POR LA BELLEZA DESCONOCIDA (III)







Espíritu de la  Belleza que consagras
con tu lumbre el humano pensamiento
sobre el que resplandeces, ¿dónde has ido?
¿Por qué cesa tu brillo y abandonas
este valle de lágrimas desierto?
¿Por qué el sol no teje por siempre
un arco iris en tu arroyo?
¿Por qué cuanto ha nacido languidece?
¿Por qué temor y sueño, vida y muerte
ensombrecen el mundo de este modo?
¿Por qué el hombre ambiciona tanto
odio y amor, desánimo, esperanza?

Shelley




   Con el alma embriagada tras nuestro vagar, silenciosos pasos nos llevan a Alemania, de la mano de nuestro guía. Es su patria. Aquí están sus huellas. No tengo fuerzas para seguir hablando... Pero, antes, una parada en Francia.



Franz Ludwig Catel


Antes de navegar sobre el olvido, quiero ser viento tempestuoso, para alcanzar tu alta ventana, y contemplarte furtivamente un último instante.
Con esa imagen en mis ojos me adentraré en el turbulento mar, con mi desesperación.
Allí te aguardaré por la eternidad, susurrando tu nombre entre el sonido de las olas.


B…






  

Quisiera llorar lágrimas amargas al ver el día, que en su curso no saciara uno solo de mis anhelos...

Goethe



Georg Friedrich Kersting

¿Deseas que te amen? No pierdas, pues, el rumbo de tu corazón. Sólo aquello que eres has de ser y aquello que no eres, no. Así, en el mundo, tu modo sutil, tu gracia, tu bellísimo ser, serán objeto de elogio sin fin y el amor... un sencillo deber. 

Poe






Carl Gustav Carus


Yo partiré. ¡Tal vez dentro de mucho tiempo
vuelva a verte, Diotima! Pero el deseo ya se habrá desangrado
entonces, y apacibles como bienaventurados
nos pasearemos, forasteros, el uno cerca al otro conversando,
divagando, soñando, hasta que este mismo paraje del adiós
rescate nuestras almas del olvido
y dé calor a nuestro corazón.

Hölderlin



Carl Gustav Carus


Evaporaban las rosas
los perfumes de sus almas
para que los recogieras
en aquella noche mágica;
para que tú los gozases
su último aliento exhalaban
como en una muerte dulce,
como en una muerte lánguida,
y era una selva encantada,
y era una noche divina
llena de místicos sueños
y claridades fantásticas.

Poe



Carl Gustav Carus



Ernst Ferdinand Oehme


 Contemplo al pie del túmulo la pena
que besando a la bruma va pasando,
y prosiguen las almas su condena
al tïempo una cruz las va guiando.

A las Moiras la noche se encadena,
y cruzan su imperïo murmurando,
los müertos en tétrica cadena
que sedïentos de luz van arrastrando.

Eterna es la duda do caminan
las almas prisioneras bajo el viento,
paz buscan con ansïa, mas terminan,
hallando en su procura el sufrimiento.

Fernando Fajardo



Ernst Ferdinand Oehme




Carl Eduard Ferdinand Blechen

 Siento ahogarse mis ávidos deseos
en el abismo amargo que blanquea;
se arremolina el agua, danza el barco,
el viento cada vez se hace más fresco.

¡Está tan dolorida el alma mía!
El océano se hincha, suspirando,
y su desesperado pecho me parece
como un amigo fiel que me comprende.

¡Penas de amor perdidas, adelante,
esperanzas truncadas, ilusiones
apeadas de alturas ideales,
podéis saltar hasta los surcos húmedos!

¡Id al mar, sufrimientos del pasado
que volvéis nuevamente para hurgar
en vuestras cicatrices mal cerradas
intentando otra vez que lloren sangre!
                                                                                    
Gautier


Carl Eduard Ferdinand Blechen




Karl Friedrich Lessing

Relumbra sereno el río
y sobre su espejo inmoble,
mi nave en el incoloro torso nada
so el cielo de plomizos y cobrizos,
por Kairós así manchado;
ya tu escarpado contorno,
cuyo fortaleza al mundo asombra,
 ante mí gozoso veo,
 fenecen ya mis pesares y mis penas
frente a tu soberbia frente;
y sueño con el abrazo del fuego
que tu seno a mi pecho guarda.

Luis Varela



Karl Friedrich Lessing

Llora en silencio mi alma solitaria,
excepto cuando esté mi corazón
unido al tuyo en celestial alianza
de mutuo suspirar y mutuo amor.

Es la llama de mi alma cual aurora,
brillando en el recinto sepulcral:
casi extinta, invisible, pero eterna...
ni la muerte la puede mancillar.

¡Acuérdate de mí!... Cerca a mi tumba
no pases, no, sin regalarme tu plegaria;
para mi alma no habrá mayor tortura
que el saber que has olvidado mi dolor.

Oye mi última voz. No es un delito
rogar por los que fueron. Yo jamás
te pedí nada: al expirar te exijo
que sobre mi tumba derrames tus lágrimas.

Lord Byron






Julius von Leypold


Ese soy yo, que al acaso
cruzo el mundo sin pensar
de dónde vengo, ni adónde
mis pasos me llevarán.

Becquer



Andreas Achenbach

Al pie del mar recordadme,
bajo la luz o en calimas,
con el torso hecho jirones,
cual la quilla de mi nave,
lejos de las altas torres
que en tierra al espacio atrapan;
para dar la vida al mar vivo,
para en él morir nací

Luis Varela



Andreas Achenbach



Oswald Achenbach

En cautiverio oscuro y tenebroso
mis días en silencio se arrastraban,
sin la deidad y sin la inspiración,
sin lágrimas, sin vida, sin amor.

Mas ahora que el despertar llegó a mi alma,
y de nuevo apareces ante mí,
lo mismo que una efímera visión
igual que un genio de belleza pura.

Y el corazón me late arrebatado
porque en él nuevamente resucitan
la inspiración y la divinidad
y la vida, y el llanto y el amor.

Puschkin



Oswald Achenbach




                                                   ¡Sólo quien conoce la nostalgia
Ferdinand Knab
puede entender mi sufrimiento!
Sola y separada de toda alegría,

Contemplo el firmamento desde todas partes.
¡Ah! Quien me conoce y me ama 
está muy lejos.

Me da vueltas la cabeza el pecho me quema. 
¡Sólo quien conoce la nostalgia 
puede entender mi sufrimiento!

                                                      Goethe


Ferdinand Knab


Faetón desmayaba en el Oriente
de la Hora ya su vuelo fatigado,
y en el lejano margen recostado
al imperio de Nix se hace obediente.

El solar rayo a la pupila hiriente
que en el cenit de Apolo es disparado,
el füego de su astil ve apagado
por la linfa umbría de Ponïente.

Con su fin conmuévese y fascina
el poeta que envüelve en su misterio,
y encuentra son las rosas su tesoro.

Y la terraza que al pensil domina,
ve canta a las ondas un salterio,
que visten su luto en lïenzos de oro.

Fernando Fajardo




Ferdinand Knab


...cierto jardín por el que antaño paseó una ilusión.
Me acerco a la verja que me separa de mis recuerdos... surge como en un ensueño una voz, unas hermosas palabras que me hablan de promesas eternas.
Pero no, no es posible. Ese dichoso tiempo pasó.
Es sólo el murmullo del viento, ese que ahora me hiela el alma...


B






   Llegamos al final de nuestro viaje. ¿El final? Tal vez sea el comienzo...
























7 comentarios:

  1. La primera pintura es de Carus. El "olvido" junto al turbulento mar conduce a una melancolía infinita... tan hermosa...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Carus nos regala la melancolía y usted, amigo mío, otro tesoro de sombras y luces y sueños... ya la nave aproa al septentrión y Eolo vuela al encuentro de sus velas. La línea húmeda del horizonte resplandece en sutil rayo... ¡Hola! ¿Qué es ello? ¿Será el fantástico perfil de la ínsula Ningures? ¿Dó la lira? ¡Presto, vino y cantos camaradas, la odisea sigue los caminos de los vientos!

      Eliminar
    2. Cierto, querido don Fernando, la travesía muere en las costas de Ningures, el paraíso donde moran en eterna y deleitosa soledad las almas sublimes. El último refugio. Allí los tesoros no se tocan, mas acarician el alma de todos sin saber lo que significa tuyo o mío. Reguemos con los más excelsos caldos nuestras nuevas esperanzas. Repongamos fuerzas. Y que los acentos poderoso partan orgullosos por esos caminos de viento...

      Eliminar
  2. Difícil sería hallar final más glorioso, mas como imposibles en la belleza y el arte no hay, voto porque sea un comienzo, un grandisímo comienzo que nos embarque en un crucero sin fin y nos lleve lejos de nuestro tiempo sumido en la más triste de las vulgaridades, amén de otras fechorías. Voto porque no cese el viento de soplar con el necesario brío para que la hermosa nave en la que nos hemos enrolado siga descubriéndonos las más bellas singladuras. Voto, en fin, por el ARTE y por el capitán de tan bienaventurado navío.
    Alzo no la copa sino la bodega entera por usted, mi querido amigo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Agradecido y emocionado quedo por sus palabras, simpar don Luis. Y permita que yo, a mi vez, brinde por usted y por todos los nautas y poetas que se han embarcado en esta excelsa huida a los fértiles parajes de la belleza. Un crucero sin fin lejos de nuestro tiempo.. grabemos esas palabras en la proa de nuestra nave y surquemos los mares. Errabundos y melancólicos, eufóricos y con mano firme al timón... adelante, siempre adelante... hacia la gloria de nuestro sublime destierro.

      Eliminar
    2. Voto a Dios que este viaje no ha de morir... sea eterna la singladura... hagamos aguada en las cristalinas fuentes de Ningures, y luego de ponernos en franquía partamos rumbo do el rayo verde brota... surquemos las aguas del Océano Helicónico... mas después de arribar a la Ínsula de Nemo, partamos de nuevo a do quiera Eolo... derrotaremos a Cronos, y haremos un banquete con Dido, Deyanira y Cirece bailando para nosotros... navegaremos libres, y el reino de los feacios será el obsequio de nuestras espadas.

      Eliminar
    3. Mientras haya buenos vientos, buena compañía, buenos vinos y no cesen los divinos acentos que de su lira única brotan, don Fernando, sea eterna, pues, la singladura. Naveguemos errabundos entre las aguas del olvido sin mirar atrás. El sol brilla para nosotros, Céfiro susurra nuestros nombres... el horizonte nos aguarda.

      Eliminar

Opinen en buena hora, amigos, opinen, que me huelgo de leerles.