martes, 7 de febrero de 2017

UN PASEO POR LA BELLEZA DESCONOCIDA (II)




…y el ocaso me escucha.
   
Keats



   ¡Oh, Potencias Celestes! ¡Espíritus sublimes! ¡Bellapher, esencia de la belleza que portas en tu dorado seno hermosuras simpar! Acudid a mí y concedme vuestro dones. Buenos vientos nos han llevado a estas regiones... Crucemos ahora piélagos violentos; subamos a las altas cumbres nevadas donde la paz del alma nos eleva de nuestra pequeñez. Conozcamos la desolación de los páramos. Huímos de la mezquindad. La noche cae; soledad... Mas, ¡silencio!, viejos espectros hablan. Otros, juveniles e igualmente vigorosos, entonan su canto al son de una dorada lira. Los ecos se confunden...   Procuraré que mi torpe voz de cicerone no moleste demasiado.
   Partamos, pues. Empecemos por España. Luego al norte, con una parada antes en la hermosa Galicia, donde nos aguardan...




Jose Gartner de la Peña



Carlos de Haes

 ¡Tu música, oh montaña, descifra la armonía del corazón, que late ya más puro que antes; a las almas egregias brindas tu compañía, y sus conciencias tornas puras como diamantes!

Shelley 

Carlos de Haes



Jenaro Pérez Villaamil


Otra vez a tu lado, mustio, llego
del mundano engaño desengañado,
otra vez el alma en sangre bañada,
el corazón en cenizas deshecho.

Esta vez el abrazo dulce ruego
de la paz que tu suelo sacro obsequia,
entre las sombras tu sacra luz veo
y en tu seno eterno quedarme quiero.

De mis males la cruz la tumba sea,
el seco tronco mi postrero amigo,
y el cielo la llama que al pecho abrigue;
olvide el mundo al hombre que ayer fui.

Luis Varela





Jenaro Pérez Villaamil


Pétreo, formidable, adusto y fuerte,
te elevas sobre el seno de la tierra,
y a la parte que al orïente aferra,
da cara tu orgulloso contrafuerte.

El lienzo que en almena se convierte
trepa la alta cima que lo encierra,
y piensas, titán templo de la guerra,
no pueden los cielos contenerte.

Imperator, de vértigos y alturas,
a ti con ecos de águila proclamas;
tu torre, prender al Sol maquina.

De nubes son testigos sus alburas,
que tanto el fervor de la soberbia amas,
que crees ante ti una Cruz se inclina.

Fernando Fajardo





   La luna baña con su luz a las viejas ruinas, que dormitan entre la indómita Naturaleza... Estamos en la Pérfida Albión. No todo ha de ser malo lo que venga de allí...




Abraham Pether

 Ya de la noche el aliento
la infinidad, frío, llena,
de la oscura bruma Diana
con su lumbre fría brota.
Eco de férvida llama
que a los ojos ya guardada,
pálidos grises descubre
y del cielo velos esmalta.
Brama el mar en gris envuelto,
trémulos sobre un cantil,
su esperanza dos hombres
librar quieren con frágil sirga armados.

Luis Varela



Abraham Pether


En lúgubre silencio sepultados,
yacen los mares, cielo, tierra y viento;
la luna va, con tardo movimiento,
por medio de los astros enlutados.

Duerme el feliz pastor con sus ganados,
paran las aves su canoro acento,
y de la noche el manto soñoliento
al hombre da descanso en sus cuidados.

¡Salve, oh luna! Salud, nocturno velo,
tan deseado del dichoso amante;
así entoldases siempre el alto cielo,

y de Febo jamás la luz radiante,
iluminando el espacioso suelo,
viese mi llanto triste e incesante.

Espronceda




Sebastian Pether


De anhelos las pïedras perfumaba
la Luna albina en la hora prodigiosa,
y bebiendo las sombras, silenciosa,
de su luto a las fuentes desnudaba.

A los lïenzos muertos que pintaba
de argento con mano cadencïosa,
envüelve la senda pïadosa
memoria del paso que guardaba.

Da refugio la seo en su esqueleto
a idos ecos de santa Eucaristía;
del tiempo el tranco en su ara quedó quieto.

Trocó en musgo la seda que vestía,
y hoy todo en ella espanta y es secreto
cuando impera la noche en la abadía.

Fernando Fajardo



Thomas Cole


…Nada queda a su lado. Alrededor de la decadencia
de estas colosales ruinas, infinitas y desnudas
se extienden, a lo lejos, las solitarias y llanas arenas.

Shelley





Thomas Cole


¡Virgen poderosa, oye mi plegaria!
¡Reina de los Cielos! ¡A ti te imploro!
¡Permite que me convierta en polvo!
¡Oh! ¡Llévame de este mundo
y concédeme que ingrese,
pura y sin mácula en tu reino!
Si presa de fantasías
mi corazón te ignoró;
si alguna vez me venció
un deseo impuro, una vanidad terrenal,
he luchado con todas mis fuerzas
para expulsarlos de mi alma...
Por eso, vuelve tu bendita mirada
hacia mí, aun pecadora,
y permite que me acerque a ti.
Con toda la devoción de mi espíritu
he de implorar el preciado regalo
de tu perdón para mis ofensas.

Wagner





John MacWhirter


   La noche es fría. Conviene atizar el moribundo fuego. Enciendo mi pipa. Un poco de viejo Oporto me hará entrar en calor. La luz misteriosa, irreal, envuelve mis recuerdos... mi melancolía. El desarraigo... ¿Y si todo fuera un sueño?



John Atkinson Grimshaw

  Todos duermen, menos yo,
todo en el mundo reposa,
la campana enmudeció
el aura sobre la rosa
tranquila se adormeció.
Sordo el río susurrando
me acompaña solamente,
y con su murmullo blando
me hace acordar inocente
que el tiempo se va pasando.
Pero vano mi pensar
se pierde allá con su ruido
los dos iremos a dar
yo al seno del eterno olvido
y él al seno de la mar.

Campoamor


 Meditación    John Atkinson Grimshaw


Por el camino enfangado que me llevaba hasta él, hoy, entierro mis ilusiones.
Contemplo las oscuras y profundas aguas, intento redibujar mis recuerdos. Sus palabras... su poderosa mirada... busco inútilmente algo que reavive mi corazón.
Mi anhelo se marchita bajo la alargada sombra de nuestro viejo sauce, antaño, mudo espectador, y cómplice de nuestra felicidad.

B…







John Atkinson Grimshaw




   Prosigue nuestro periplo. Lo Bello y lo Sublime se dan la mano en conmovedora armonía. Vayamos a la Madre Rusia a estremecernos... Pero antes de parar en la Corte de los Zares hagamos unas breves paradas. Un austriaco y un danés.



Johann Nepomuk Schödlberger


 Olas gigantes que os rompéis bramando
en las playas desiertas y remotas,
envuelto entre la sábana de espumas,
¡llevadme con vosotras!

Ráfagas de huracán que arrebatáis
del alto bosque las marchitas hojas,
arrastrado en el ciego torbellino,
¡llevadme con vosotras!

Nubes de tempestad que rompe el rayo
y en fuego ornáis las desprendidas orlas,
arrebatado entre la niebla oscura,
¡llevadme con vosotras!

Llevadme por piedad a donde el vértigo
con la razón me arranque la memoria.
¡Por piedad! ¡Tengo miedo de quedarme
con mi dolor a solas!

Becquer




Johan Christian Claussen Dahl


















Reina tu lobreguez invierno rudo
y del norte en los climas ateridos
de sombras y terror tiendes el velo:
yace sin flores, lánguido, desnudo
el triste extenso campo y recogidos
los fulgores de sol, se enluta el cielo.
En el lejano monte
el ronco trueno retumbar se siente,
vuela en el horizonte
el rápido relámpago luciente
y después en tristura
húndese y en silencio la Natura. 

Espronceda




   Navegamos por el Mar del Norte. ¿Cuánto durará esta calma? Arribamos a Rusia. El duro invierno ha llegado a la estepa. Más duro es el invierno del alma desgarrada que no halla su lugar y se sabe fuera de su sitio. Lejos de todo... Espectáculo hermoso y aterrador. El eterno peregrinar... La mirada perdida en el horizonte...



Lev Feliksovich Lagorio





Alekséi Kondrátievich Savrásov



Nikolay Nikanorovich Dubovskoy


   Las aguas turbulentas nos acogen de nuevo. La muerte ronda. Se siente cerca su frío hálito. ¿Habrá reposo algún día? ¿Hallaremos la paz? ¿Un refugio donde huir para siempre del mundo? 



Iván Konstantínovich Aivazovski

...Y si el tiempo impetuoso
conmueve demasiado violentamente mi cabeza, y la miseria
y el desvarío
de los hombres estremecen mi alma mortal,
¡déjame recordar el silencio en tus profundidades!

Hölderlin





Iván Konstantínovich Aivazovski













9 comentarios:

  1. La "Meditación" lleva a la belleza suprema...

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  2. Fascista y Sublime por partes iguales

    El Conde de C....

    S.T.G.M.

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    1. Agradezco los epítetos, hoy sinónimos, querido conde. Celebro que os haya gustado. Y lo mejor está por venir...
      Un fuerte abrazo, amigo mío. Hasta pronto.

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  3. Buenos vientos en verdad... y hermosa singladura nos ha regalado Eolo. Los fulgores del cerúleo veste de Selene prometen nuevos tesoros. ¡Presto: cráteras y ánforas! ¡Contramaestre: ceñid al viento!

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    1. Con tan gran capitán como vuestra merced, don Fernando, a buen puerto hemos de llegar. Y qué decir del cargamento... doble embriaguez se avista en lontananza...

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  4. ¡Por los clavos de Cristo que no pudo tomar rumbo más afortunado la nave! ¡Qué delicia de parajes, a cual más bello! ¡Y qué ecos, señores, qué ecos para acompañar! Sublime, es quedarse corto... ¡EXCELSO! Brindo por vos, don Diógenes y... me callo. Nada más digo, pues sería manchar el son de la belleza.

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    1. No tema, amigo mío, que sus acentos manchen nada, que la belleza acostumbra a hablar por su pluma, y no hay cuadro que pueda quedar agraviado si usted le da voz. Doy fe de ello. Dicho lo cual, celebro, y agradezco, que forme parte de la tripulación y que le haya complacido esta singladura. El viaje aún no ha terminado.

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  5. Está usted demasiado romántico.
    Con lo hermosa que es una tortilla de patatas de las de mi pueblo con su cebollita y todo....

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    1. Ya ve usted, querido Tío, uno es así, con sus ramalazos de romántico de la vieja escuela. De todos modos, no seré yo quien niegue la inefable belleza de una buena tortilla de patatas, ni quien le niegue hospitalidad en el buche. Y si encima es hijo tal manjar de la muy noble villa de Botijares, ni le cuento...
      Un fuerte abrazo, amigo mío. El vino corre de mi cuenta.

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Opinen en buena hora, amigos, opinen, que me huelgo de leerles.