jueves, 26 de enero de 2017

SONETO A PEPEJO, EL ORONDO MERLUZO DURMIENTE



   No hay dos sin tres... Y vaya trinca.



Cuánto veneno de la charca brota,
que no oasis (1), y cuánto malandrín
lo expande. No hay a su inmundicia fin,
y de eso sabe un rato doble jota.

Ya sea por lo tonto o lo marmota(2),
mas nunca da en el blanco(3) este adoquín.
Su testa barretina eche serrín(4),
ya que jamás de resbalar se agota.

Pontifica al hablar el muy pomposo
y no termina de soltar dislates
ni de hacer a cada instante el oso.

Sin dudar, entre tantos disparates,
lo más cabal que nunca haya expelido
fue en la radio un magnífico ronquido(5).


___
  1. Ellos lo llaman oasis dorado, pero, por desgracia, lo han convertido en una charca amarillenta. 
   2. A nuestro ganso le tira mucho el Pikolín, que para eso rima con su nombre. La pluma de colchón es lo suyo, que la otra...
  3. Y mira que lo intenta. No ceja de tirarle a lo blanco, con lamentables resultados, debo decir.
   4. De eso hay mucho en su gran cabeza; grande por el tamaño, claro. Y no hay nada mejor para los charcos en los que se mete y para los suelos mojados.
   5. Verídico. En un programa de radio donde acostumbra a regalar su majadería con abundancia como contertulio deleitó a los presentes con esta música. Estaba en su casa y se quedó tan frito como nos tiene a nosotros.



Estampa de Pepejo tras ser despertado de su siestecilla de tres horas, con el Sport a medio leer, por el griterío de la afición enemiga. Bueno, una pastilla para lo suyo y a dormir de nuevo









10 comentarios:

  1. Le ha dado a usted últimamente por la prensa deportiva... creo. Pues este que hoy invita a chupar pólvora y plomada deduzco que es J.J. Santos si no me estoy equivocando. Ríñame el dislate vuesa merced si viere que me patina el chapín. Gran calibre lleva el soneto; y a buen seguro Santa Bárbara le hace patronímico amparo pues más que fusilar por lo infante, machaca a lo artillero.

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    1. Debo confesar, no sé si para vergüenza mía, que está mi estro satírico bastante balompédico de un tiempo a esta parte. Pero es que hay tanta salsa donde mojar... De todos modos, y a la espera de que nuevas y mucho más edificantes sendas en breve se abran, la descarga acaba aquí.
      El monigote al que esta vez he zarandeado un poco no es el que usted refiere, aunque también merecería lo suyo ese doble jota. Al que sacudo es mucho peor. Prefiero no dar nombres, pero si al "brota" del primer verso le da un tono aumentativo y lo catalaniza tendrá el apellido de nuestro mequetefe. Quizás demasiado pequeño para cañonazos, pero qué a gusto me he quedado.
      Gracias por la visita y por sus amables e ingeniosas palabras, amigo mío. Antológica la última frase. Y ahora pongamos el punto de mira en cierta botellita de Cardenal Mendoza que tengo reservada para ciertas ocasiones. ¡Por Santa Bárbara!

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  2. OFERTA DE TRABAJO

    Pinta de poligonero,
    si es hembra tetas inmensas,
    amante de las ofensas,
    gran amigo del dinero,
    lenguaje de camarero,
    no hay por que ser objetivo
    del compromiso……furtivo
    de honestidad…..se carece
    ¿Qué puesto es el que se ofrece?
    periodista deportivo

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    1. Me troncho, me troncho... Perfecta descripción para esta manada de hienas sarnosas. Menudo decimazo al gremio (mejor "greymio") le ha propinado, querido Tío. Se lo tienen sobradamente merecido. Y mire usted que está España que da asquito, pero pocas cosas peores se me ocurren que la patulea del Nacionalperiodismo. De la redacción al bar, de allí al Club, no de fútbol, y de allí a zascandilear por estadios y pseudotertulias infames, aquelarres donde toda iniquidad vale. Están para garrote vil.
      Un fuerte abrazo, amigo mío. Y sacuda, sacuda, que hemos de holgarnos con ello.

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  3. Me parece, me parece...hum...que el adoquín zampabollos...con factoría de pesadillas blancas en su "celebro" es J.J. Brotón.

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    1. "Adoquín zampabollos"... Ha dado usted en el clavo: no hacía falta más. Curioso que tenga "pesadillas blancas" quien tiene el espírtu gris y el corazón negro. Ni "celebro" hay en ese melón mal llamado cabeza. Pero no hay que pedirle a un vil esbirro nada más que mucha obediencia y muy poca vergüenza.
      Un fuerte abrazo. ¡Arriba el Tercio Blanco!

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  4. Harto me he reído con los "elogios" que le ha dedicado usted a alguien del que ya no recordaba ni su existencia. En fin, a buen seguro ha de ser merecedor de ello. Siendo periodista deportivo, seguramente (intuyo por sus dardos) se halla subido a ese infecto carro, tan de moda ahora, de ponerse la bufanda no para el frío sino para desvestirse de imparcialidad y vestirse de forofismo agudo y "descelebrado". Pues nada, nada, aplauso de gala para usted y peineta para Pepejo.

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    1. Muchas gracias, don Luis, por tan amables palabras. Me place sobremanera que haya encontrado solaz y contento en estos fustigadores versos. Uno no quisera enfangarse de este modo ni meterse en tan miasmáticas y repulsivas regiones, pero es que la cosa ya clama al cielo. A más de uno de éstos le ponía yo una bufanda, pero de cáñamo. En fin, con éste ya acaba la trilogía, que toca otra mucho más deleitosa. Allí le espero.

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Opinen en buena hora, amigos, opinen, que me huelgo de leerles.