martes, 10 de mayo de 2016

SONETO AL HIDRÓPICO MURCEGUILLO


  Hace poco nuestro bardo sublime y buen amigo herr Tannhäuser lanzó el guante para que se verseara sobre quien merece sus buenos guantazos. Y no es cuestión de decirle que no a tan gran poeta ni de desperdiciar la ocasión para mofarse, en legítima defensa, de quien hace continua ofensa de nuestras bolsas. Así pues, llegada es la hora de ajustar cuentas, que bien ajusta el "chupasangres" las nuestras. Como la mía es doblemente corriente, y los sobos duelen lo suyo, pondré mi granito de arena. Quién pudiera enterrar al sujeto con muchos de ellos, con su consabida estaca clavada en esa chufa que ha de tener por corazón y rodeado de dos toneladas de ajo.
   Ahora bien, me limitaré a ser intermediario, ya que estoy en huelga de pluma caída hasta que Pablillo Mezquitas se lave el pelo; muy largo se lo fío. Por ello, no son míos los versos, por llamarles algo, que a continuación pueden leer. Doy fe de que lo he intentado como excepción, pero sólo de pensar en Montorácula me entra tal tembleque que no acierto a comprender lo que escribo. Por ello, he solicitado el concurso de un viejo conocido, que no ha tenido reparo alguno en darle al cálamo y pergeñar este soneto. Francamente, visto lo visto, me arrepiento, pero no es cuestión de rechazárselos: ya que los ha escrito el hombre. Además, tan infame fulano sólo merece unos infames versos. Doctores tiene la Iglesia y grandes poetas estos lares para dar gusto a los más exquisitos paladares. Vayan, pues, catorce dientes de ajo y que se vuelva al infierno quien ustedes ya saben. Nunca debió salir de allí.



¡Ojo! con el ávido Amontonoro,

de todos los ladrones el más pillo.

Sangría de lo rojo y lo amarillo1,

antes que vampiro éste es un vamporo2.



Sanguijuela que habita en el tesoro,

su mano larga, amén de su colmillo,

nos convierte en un páramo el bolsillo,

que bien nos chupa todo sin decoro3.



En su ataúd descansan los dineros;

en Génova, el sepulcro de la hacienda.

No serán más gaviotas los peperos,



murciélagos que roban sin enmienda.

¡Chito! Anochece. Tiemblen los traseros:

acecha ya el ministro de molienda.


Anselmo Mochales Memondo,
poeta satírico y cachondo


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1. Entiéndase lo rojo de la sangre y lo amarillo del oro. Ya saben, metáforas y esas cosas.
2. Perdón por el neologismo, pero venía al caso. Y como este pájaro lleva la codicia hasta en el apellido
3. Bueno… todo, todo… no. Y ni falta que hace.




Este "angelito" que entra en acción no es el Conde Cristobalete, sino su primo Noosferatu, quien le enseñó sus mañas y chupeteos. El nombre le viene porque lleva sangre real, no sé si en las venas o en el estómago. El parecido es sorprendente. Con tanto mordisco, ahora comprendo el gusto de Marianín por el "plasma"











20 comentarios:

  1. Jajajajajajajajajajajajajajajajaja ¿D. Diógenes, D. Darío Marcial...? ¿o D. Anselmo?; da igual, sea quien sea el autor de estos versos, ha demostrado saber hacer y eso otro que me acaba de prohibir mi médico: echar sal, por lo que por lo que a mí toca, ya puede apuntarse los "ten points", como en Eurovisión o prenderse una medalla bien maja en pleno pecho; ¡enhorabuena gorda!

    Inmejorable comienzo tiene este certámen poético en legítima defensa, efectivamente. Y yo que en estos días ando un poco desinspirado, empiezo a darme de tortas por haber lanzado el guante, pues no se si me inspiraré o no, de momento aún no tengo hecho nada, así que me aplicaré, no sea que se me eche encima la luna llena...¡glup!

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    1. Ya que don Anselmo está en cama aquejado de un agudo dolor de almorranas asesinas (y miren que le dije que no se embaulara cuatro raciones de pimientos de Padrón, que luego pasa lo que pasa), de mil amores en su nombre le doy las gracias por sus más que amables e ingeniosas palabras, amigo mío.
      Y no sabe cómo lamento eso que dice de la sal: quizás sea ése el motivo de su "desinspiración" (y no creo que eso exista para usted), pues sus versos son saladísimos, y si se la prohiben... Dejemos, pues, el cloruro de sodio para echárselo a los ojos al que no nos los quita de encima. No obstante, no me cabe duda de que a tiempo la Musa de la Mala Leche, Némesis en este caso, le llegará, que no abandona a sus favoritos, y que nos ha de regalar usted una de sus habituales composiciones geniales. Ya nos partiremos de risa al leer los versos con los que usted le parta la cara al Conde Montorácula. En sentido figurado, claro está. Ardo en deseos de leerlos.
      Un fuerte abrazo, bardo sublime.

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    1. Eso dice entre dientes, mejor entre colmillos, el Pater Cristobal. Lo malo es que lo suyo sea servir al diablo y no al Altísimo.

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  3. Ah, se me olvidaba: yo tampoco he compuesto nada todavía, pero presto le daré vidilla al cálamo. Un saludo a todos y mis felicitaciones al vate del soneto... y que se mejore de las ronchas inter nalgas.

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    1. Tiempo hay, amigo mío, para afilar la estaca... digo... la pluma. Y de seguro que sus versos le caen al vamporo como una sopa de ajo bien cargada. Yo espero cuchara en mano listo para el banquete, que ha de ser de aupa.
      Un millón de gracias, don Fernando, en nombre de Anselmo y sus incómodas huéspedes por la felicitación y los parabienes.

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  4. No es Don Cristóbal pródigo en amigos,
    ni en nada, que es de puño bien cerrado,
    más bien es de dinero bien colmado
    a base de tornarnos en mendigos.

    De Scrooge y de Harpagon se hizo enemigo
    cobrándoles impuestos sin cuidado
    ni tiento; que es famoso su tinglado
    por ser de los piratas el ombligo.

    Acecha con aviesas intenciones
    a todo aquel que cuida su dinero
    con tino de pastor a su rebaño.

    Que es lobo de comer sin condiciones,
    feroz depredador, vulgar ratero,
    mixtura de vampiro y de tacaño.

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    1. ¡Bravo, querido Tío! Menudo estacazo rimado a la sanguijuela genovesa. Lo que me he reído con sus versos. Y lo que nos estamos riendo con quien nos hace llorar tanto. El festival de justa venganza y desagravio promovido por herr Tannhäuser va viento en popa. ¿Me permite usted que exhiba su soneto en ciertos círculos gugelianos? Como de momento no grava el cachondearse de los Cristobaletes de este mundo, a degüello, que ya habrá tiempo de callar en alguna lúgubre mazmorra.

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  5. Mis versos en su casa son un regalo. Puede usted exibirlos donde desee

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    1. Gracias, querido Tío, por los regalos y la venia. Voy de inmediato a sacudir en su nombre.

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  6. Pero por favor. Sustituya el "bien" del segundo verdo por un "muy". Qiefa ma exhibible

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  7. Pues ya que es sacudir lo que te apetece, ahí te va una décima a la salud de la atribulada diputada de la CUP que quiere regresar a la tribu

    DiPUTAda sin prefijo
    y sin sílaba final
    parir te sienta fatal
    y encalomas a tus hijos
    Ya sea por flojera (fijo)
    o por mezquina maldad
    (me la pela, la verdad)
    la tribu es tu ecosistema.
    Tu no eres roja. eres mema
    ¡Qué te empalen sin piedad!

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    1. ¡Jojojojojojo! Secundo la moción, amigo mío. Leída la proposición, saladísima, en forma de décima desternillante y con la mala leche que merece el caso, se aprueba por unanimidad, esto es, porque me sale de los innombrables. Aplíquese en el acto a la di-puta-da la sanción pertinente. No obstante, como me da que eso de que la empalen antes le va a dar gustirrinín que otra cosa, que le den una buena ducha y que la aten a una silla para que vea diez veces seguidas "Raza". Y otra cosa: por amor de Dios, que llamen a un peluquero y la adecenten...

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    2. Tanto la ducha como el peluquero van a estar complicados.
      La una por alergia al agua y el otr@ por que a ver donde encuentras un@ que quiera

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    3. SONETO A MONTORO

      De tal modo te arrancas a chupadas,
      que aunque rata, semejas sangüijuela;
      y no hay brecha, hueco o grieta, que no hüela,
      tu hocico de faüces afiladas.

      De transilvanas brujas repeladas
      vino a ser la estirpe de tu abüela,
      y es tu colmillo molinera muela,
      que a hacer polvo vïene mis soldadas.

      No finjas te düelen mis dolores
      plañidera del tajo y la mamada,
      que tïenes mis venas en tu mesa.

      Llevarás de mi hüesa hasta las flores,
      y absorves de tal modo a la manada,
      que te haces paradigma de compresa.

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    4. Pues manguerazo frío, rapado al cero y a la celda acolchada para turulatas progres.

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    5. Fabuloso el soneto a Mamontoro, don Fernando. Que se chupe ésa, ya que estamos. Lo que deberíamos hacer es cortarle las alas a esta compresa.

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    6. Si no le importa, me gustaría colgar tambien en mi perfil el soneto con una buena ilustración.

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    7. Inmejorable idea la de publicar en Gugelia su excelente soneto, amigo mío. Precisamente me rondaba la idea de sugerírselo. El Festival marcha...

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Opinen en buena hora, amigos, opinen, que me huelgo de leerles.