martes, 26 de abril de 2016

SONETO AL CAFÉ CON ESTRAMBOTE PARA MOJAR.



   Sólo tú, elixir de la vida, podías sacarme de este letargo... Bueno... casi sacarme...



Sublime néctar, ¡oh! licor divino,
que en nada ha de envidiar a la ambrosía.
Le rindo agradecido pleitesía,
ya sea express, con leche o cappuccino.
 
Siempre benéfico, jamás dañino,
acaricia cual fluida poesía;
deleita el sabor, su aroma extasía
y el ánimo levanta al más mohino. 

 Su cálido alïento el frío aleja
y su amargor la sed ardiente enfría;
es amigo fiel, sabio que despeja;

la pena alivia, ensalza la alegría. 
¡Benéfico brebaje ajeno a queja,
eres mi amanecer de cada día!

¿Dudáis, por vida mía?
Con gusto de lo dicho he dar fe
cuando os sirva una taza de café.

















10 comentarios:

  1. Enhorabuena por tan deliciosa inspiración, aunque discrepo en alguna que otra cosa, pues eso de que "siempre benéfico, jamás dañino", ¡un cuerno!, a mí me dio pequeño zamacuco al hígado, claro que yo a fuer de cafetero impenitente, me bebía 1 litro diario de café con leche, bien cargado y luego, los cafés que me tomaba fuera de casa, lo que unido a los vinos y torreznos, me dejaron la citada víscera como un geriátrico.

    La otra cosa de la que discrepo, se la digo con miedo, espero que Voacé no se moleste y es que en el primer cuarteto (que es magnífico) comienza V.E. dirigiéndose, directamente al café, para luego cambiar a tratarle en tercera persona; modestamente, creo que estaría mejor si siguiese en primera y en vez de "le rindo, agradecido ... "ya sea..." dijese "te rindo...ya seas..." Pero, de todas formas, le reitero mi felicitación bien gorda.

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    1. Muchas gracias, amigo mío, por la visita y las tan amables como sabias palabras. Celebro que le hayan gustado estos versillos míos a uno de mis amores. Es sólo una futesa que he hecho medio adormilado, pues de tan entregado como estoy a la prosa, he decidido colgar la lira por un tiempo.
      Sus observaciones me parecen muy atinadas. Ya en su momento dudé sobre la conveniencia del adjetivo "benéfico", pues no falta quien afirme que el café es malísimo, sea como fuere. Debo decir que lo escrito se ha hecho desde mi perspectiva, como es obvio, y como tengo a gala el haber sido siempre muy moderado con el café, como con el tabaco y el alcohol, sólo de este brebaje puedo decir cosas buenas. A mí siempre me ha caído de perlas. Es más, sin él estoy perdido. Además, en ciertas épocas de mi vida se convirtió en mi mejor amigo, de presencia imprescindible. Me concedera usted, herr Tannhäuser, que en las condiciones atenuantes que usted ha mencionado un buen abogado lograria la inocencia del café ante un tribunal, que de fijo las peleas en el buche las empezaron el torreznamen y el vino.
      Respecto a lo otro, y que el miedo se quede para quien lo merece (el vil rojerío digno de vapuleo), no seré yo quien le discuta, pues la cosa queda confusa. En un principio pensé emplear la segunda persona, mas luego cambie de opinión. Y aunque el comienzo llame a engaño, lo escribí como una exclamación de júbilo y homenaje más que como una invocación o interpelación al susodicho café. No sería ociosa la corrección de todos modos. Empero, y no nos engañemos, el soneto no es como para tomarse muchas molestias. Ahora prefiero emplear mi tiempo en tomarme un cafelito. Queden tal cual los ripios, si no es molestia.
      Un fuerte abrazo, bardo sublime. Reitero mi agradecimiento por su amabilidad, interés y observaciones, que tengo como prueba de la excelente amistad de tan gran poeta y persona.

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  2. Si Cervantes llama en su Quijote con tres nombres distintos a la legítima del buen Sancho, bien puede usted meterle un dedo en el ojo a las formas personales. Pero tenga cuidado con ese señor de Turingia que, como buen germano, es un poquito estricto con las cosas, aunque tiene razón en lo que a las bondades del café se refiere cuando se abusa de él (uti non abuti; "Usar, no abusar",decían los romanos). Un abrazo para usted y otro para nuestro Arminio.

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    1. Tampoco es menester que un poco de oscuridad en esta futesa dé tanto que hablar, aunque insisto que el "ha" en vez de "has" del segundo verso despeja dudas. El buen amigo Tannhäuser hizo esas observaciones por mejor y celebro ese carácter teutón suyo, que ya más de una vez me ha sacado ls castañas del fuego al hacerme notar alguna metedura de pata. Y también agradezco su amabilidad y sus palabras, don Fernando. No se le puede poner un pero a sus indicaciones sobre el café, mas debo precisar que este canto al negro brebaje se basa en un consumo moderado. Dicen que la ingesta del jamón ibérico alarga la vida, aunque acorte la bolsa, pero zamparse una patita porcina de una tacada debe de ser funesto. Es como aquél que decía que las coyundas con fembras placenteras son muy malas para la salud sólo porque un amigo suyo dedicaba las noches a "pasar lista" en su harén y, claro, en la flor de la edad pasó a mejor vida, si es que era posible. Lo mismo ocurre con ciertas sustancias: en pequeñas dosis son benéficas, en grandes, mortales. Y aquí termina mi parrafada, so pena de convertirme yo en ejemplo de lo que digo.
      Un fuerte abrazo, amigo mío, y otro para el bardo sublime. Son ustedes un lujo para este humilde servidor suyo.

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    2. Yo, más que nada, era por meterme un poco con herr Tannhäuser... pero de esas cosas del meter la pata con el cálamo ya ve que yo soy toda una autoridad; bien lo sabe usted. Vuesa merced und herr hauptman sí que son un lujo, yo aquí aprendo.

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    3. Hablemos claro, amigo mío: tanto usted como herr Tannhäuser y un servidor somos una autoridad en meter... a secas. A freir morcillas la modestia. Y ya que estamos con frituras, pasen ustedes a mi antro y ya veré qué se puede hacer para acompañar este barrilito de Rioja recién adquirido.

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  3. Aromática y dietética
    infusión de cafeína,
    chute de negra toxina
    de condición diurética.
    No es tu maldad hipotética,
    ni es herética mi fe
    si, a fe mía, te diré,
    a riesgo de ser molesto,
    que lo que se hace indigesto
    es andar con “mal café”

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    1. ¡Jo,jo,jo,jo,jo,jo! Genio y figura hasta la sepultura, y ésa la quiero bien lejos. Ingeniosísima y acertada décima, querido Tío. Tienes el cálamo en forma. Y mira que no había yo caído, en medio de nuestras lucubraciones, en eso del "mal café". Desde luego, el tal ni es benéfico, ni delicioso ni digno de elogio. Que les zurzan a los de esa condición, que hay muchos. Mientras el cuerpo aguante, que no falte el buen café, a ser posible acompañado de dos buenos camaradas suyos: el tábaco y el licor. Y si es entre amigos y con versos de por medio, mejor que mejor.

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  4. Resuéname el estilo, que no el nombre,
    y puestos en la escena ya estoy ducho...
    Ligeras carcajadas dentro escucho
    dudando si la dama está con hombre.
    Mas si hablan de café... me despampano
    y me entro por con dos tazas en la mano.

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    1. Bienvenido a este humilde antro, don Francisco. Gracias por la visita y por los donosos versos. Pase, se lo ruego, que con harto placer le sirvo una taza, o las que sean menester, del sublime brebaje. Y si hay que aderezarlo con algo que tenga un ligero contenido alcohólico, no ha de faltar.
      Respecto a si la dama está acompañada o no, francamente, lo ignoro. No obstante, está con una taza de café. Creo que con eso le basta y sobra.

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Opinen en buena hora, amigos, opinen, que me huelgo de leerles.