jueves, 14 de abril de 2016

ESPINELAS ESPINOSAS




No responde ya ni el eco
en esta soledad mía.
“¿Ríes, musa, si no arpía,
por mi numen harto enteco?
¿De soberbio acaso peco
si apetezco tus abrazos?
¡Muérome por tus pedazos!”
“¿Quieres laureles, cretino?
Pues escribe con más tino,
que no estoy para pelmazos.”


Y se fue la muy petarda.
Con un palmo de narices
quedé. ¡Ay, musas meretrices!
Su mal genio poco tarda,
que del poco bien se guarda
quien se dilata en sus dones.
Quede yo sin ambiciones
y tan ricamente a solas:
del Parnaso hasta las bolas
a tocarme los …



Con esto y un bizcocho... a tocar el violón












6 comentarios:

  1. Amigo Diógenes
    No se si volveré a escribir en el blog ni siquiera si retomaré la costumbre de versificar.
    la razón es sencilla. Exige mucho esfuerzo mental y yo me voy haciendo viejo y vago.
    El curro cada día es más esclavizante y por suerte o desgracia, nuevas responsabilidades con mejor sueldo me hacen estar muy pendiente del curro y no me dan tiempo.
    Cuando llego casa, cosas mucho menos "intelectuales" como limpiar, atender a mi señora, y solazarme en la cama durmiendo como un cabrón, reclaman mi atención.
    No obstante, si vuelvo, serás de los prmieros en saberlo.
    Si acaso se me apeteciera escribir algo mientras tanto a ti te lo mandaré.
    Eso sí, el día que me jubile con júbilo retomaré el poemario, eso seguro
    Por cierto que cada día escribes mejor, esta última espinela es sencillamente cojonuda.
    Un abrazo

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    1. Agridulces palabras las tuyas, Tío, pues si tus elogios me abruman y me dejan eternemente agradecido, tu "retiro" de las cosas poéticas me llena de pesadumbre. Al colgar la lira perdemos a un gran poeta, al igual que tu silencio nos priva de tus magníficas prosas. Hace falta talento, humor y un punto de mala leche en esta España nuestra, y tú de eso tienes para dar y tomar.
      Por fortuna, tus motivos para no escribir no son, precisamente, dignos de lástima, que las cuestiones laborales están muy feas y eso de "dormir como un cabrón", aparte de muy gracioso, es un lujo.
      En fin, estoy seguro de que vendrán tiempos más sosegados y podrás deleitarnos de nuevo con tus versos y crónicas. Y confío en que no haya que esperar a la jubilación.
      Un fuerte abrazo, amigo mío. Te ruego que me pongas a los pies de tu señora esposa. Mis mejores deseos para ambos.

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    2. No te preocupes, amigo. Te agradezco tus halagos pero ya sabes eso de "evitar la fatiga" que es una de las primeras obligaciones del "bon vivant".
      Por cierto que debo decirte que después de un tiempo en que la fortuna me había privado de la presencia de cierto botarate robaperas medianena parásita comemocos zángano pseudointelektuarl perroflauta, justamente tras el día que te mandé mi útlimo saludo apareció excretando en mi blog una de sus deposiciones mentales habituales.
      te lo cuento para que sepas que sigue frecuentando tu morada

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    3. Gracias por el aviso, querido Tío. Bien sé que la rata, y ofendo a las ratas, frecuenta mi antro y está al acecho. Se ve que se pone cachondo con ello y lo necesita para aderezar sus hurgamientos anales. De vez en cuando deja caer alguna perla. La verdad es que me río con él, y de él, pero ya fatiga sacudirle. Por eso no le hago caso. Además, no hay que mezclar churras con merinas ni mariconas locas con hombres de bien. Así pues, no permito que pase ya la culiloca por los lugares que también frecuentan mis buenos amigos.
      Respecto a los frutos de su estro, nada más lejos de mi intención que enturbiar la noble y muy respetable costumbre de palparse los innombrables. No obstante, amigo mío, si alguna vez llegan a su numen cantos de sirena y le entra un picorcillo en la mano no se reprima y tome la pluma. Además, piense en cuánto le jodería al falófago.
      Un fuerte abrazo. Aquí seguimos...

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  2. Las musas, ¡cuán insolentes!,
    de tan leídas y “escribidas”
    se han transformado en creídas
    muy viejas e impertinentes.
    Desprecian a los sufrientes
    vates que invocan su ayuda,
    no dando lugar a duda
    que en esta cuestión obtusa,
    le importa el vate a la musa
    tanto que éste se la suda.

    Enhorabuena gorda por las inspiradas décimas, sin duda Voacé no olvidó mandarle la cesta de navidad a su musa, pues se ve que le mima.


    Abrazo gordo.

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    1. ¡Jojojojojojo! Pues si mis pobres décimas son fruto de mimos y una cesta de Navidad, que mis buenos duros me costó, no quiero pensar qué "favores" le deben a usted, amigo mío, para que le inspiren de ese modo. No obstante, aunque un poco tuno, es usted un caballero y esa cosas un caballero no las refiere.
      Un fuerte abrazo, bardo sublime, y gracias por la visita y los ingeniosísimos versos. Aunque un poco cabronas estas musas, veo que aún trabajan en su caso. Y lo que nos reímos.

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Opinen en buena hora, amigos, opinen, que me huelgo de leerles.