domingo, 31 de enero de 2016

SONETO DE JUVENTUD




En las cumbres del Ródope frondoso,
fundidos en un lánguido lamento,
escúchase de Orfeo el suave acento
y de una lira un son triste y hermoso.


Muere a poco el canto. Llora el esposo.
Y en lágrimas bañado su tormento,
sobre alas negras vuela el pensamiento
hacia el recuerdo amado y doloroso.


Eleva al cielo un himno esperanzado:
“¡Oh, amada Eurídice! De dolor
tinó feroz nuestra existencia el hado.


Pero muy pronto, en su antiguo esplendor,
cuando la muerte en mí se haya posado,
se encontrará en el Hades nuestro amor.




 










4 comentarios:

  1. Por esto el canto y el lamento
    en tu pluma, oh caro Ovidio,
    el lauro halla en mi delirio,
    y el mi gozo en tu tormento.

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  2. De vuestra amistad presumo,
    vuestras loas son mi gloria,
    pero es gran verdad notoria
    que pagáis con fuego el humo.

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    Respuestas
    1. Si notorio ha quedado
      a vuesa merced que es humo,
      acá ante vuacé yo asumo
      soy entonces un ahumado.

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    2. Magistral, amigo mío. Si antaño, en los tiempos gloriosos, no teníais rival con la espada, veo que tampoco lo tenéis con la pluma. Y, según se decía en los mentideros de la Corte, tampoco con... Bueno, dejémoslo, que con los honores femeninos no se juega.

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Opinen en buena hora, amigos, opinen, que me huelgo de leerles.