domingo, 23 de noviembre de 2014

LAS ÚLTIMAS DÉCIMAS CENSORAS



“Timeo Danaos et dona ferentes”

                                                        Virgilio



       Seré breve. Un hondo pesar me atenaza. Casandro ha muerto. Y sospecho que con él algo más muere, y que mucho ha de morir. Permitid que me explique.
       Hace unos pocos días me desperté con una angustia tan atroz como inexplicable. No sabría decir por qué, pero una tristeza infinita me embargaba. Yo lo achacaba a los sueños pesarosos que había tenido esa noche, de esos que suelen dejar un amargo regusto durante todo el día en las almas sensibles.
       Según avanzaba la mañana, mi desazón no sólo disminuía, como esperaba, sino que iba en aumento. Me dediqué a mis quehaceres, preso de una absoluta desgana, preciso es decirlo, con la pretensión de espantar esta melancolía y las ideas siniestras que me rondaban, picoteándome sin parar y sin que pudiera hacer nada por evitarlas. Todo era inútil. Mi pesadumbre no cedía.
       Pensé que un almuerzo consistente y una buena fumada a los postres alegrarían mi humor. Antes al contrario. Apenas probé bocado. Ni siquiera encendí la pipa. Intenté calmar mi ansiedad con un libro, pero la mente se dispersaba de tal modo que parecía como si unos negros augurios se aliaran con mi aflicción y fatídicos pensamientos para atraerla hacia imágenes que me causaban espanto. Por fortuna, pensé en el momento, cierto sopor vino en mi auxilio y me quedé amodorrado. En mala hora, pues las pesadillas volvieron.
       Ignoro si fui yo el que gritó o si otra persona emitió el grito que me despertara. Todo era confuso. Me sentía desorientado y perdido. Parecía que la penumbra de mi caverna se me echara encima, y tuve la necesidad de salir corriendo y ver el cielo. En la entrada a mi gruta pude respirar algo de aire fresco, aunque más bien sentí la sacudida de un viento helado que cortaba la cara. La tarde caía. El sol parecía como si caminara con dificultad entre la masa de oscuros nubarrones que ocupaban el firmamento. Todo era de una melancolía sobrecogedora.
       De repente, un débil murmullo llegó a mí. El corazón me dio un vuelco: reconocí la voz y me temí lo peor. Vi claro, entonces, cuál era el motivo de mis presentimientos. Caminé hacía el recodo de donde había salido el quejumbroso chillido. Junto a unas rocas, envuelto en unos harapos miserables, vi un bulto pequeño que más parecía de animal que de ser humano. Era Casandro. Su aspecto me partió el alma, y tuve que hacer grandes esfuerzos para retener al llanto. Más muerto que vivo, más despojo que hombre, su macilenta y arrugada cara se volvió con dificultad hacía mí en cuanto me sintió. Una demoledora idea, que casi me aplasta, se cernió sobre mí ante tal visión: en qué lamentable estado puede llegar a caer quien ha subido tan alto. Nunca olvidaré esa lección ni la enseñanza que aquella decrepitud mostraba. No somos más que humo en la vastedad de la existencia; un simple destello, un instante; con un poco de suerte, un recuerdo.
       Llegué a toda prisa hacia donde estaba mi amigo. Me arrodillé a su lado. La dulzura que asomó al rostro, o lo que quedaba de aquello que antaño fuera busto de bronce, mitigó un tanto mi pena.
       -He tenido momentos mejores, querido Misandro. Puedes creerme -e intentó una risa que acabó en una tos que parecía iba a acabar con él en el acto. Reí vagamente.
       -No te esfuerces. El sentido del humor no ha sido nunca lo mío. Y, qué cosas, al final de mis días es lo único que me queda. ¡Ah, buen amigo! La commedia è finita. Ha llegado mi hora…
       -Vamos, vamos, Casandro. No dramatice usted -dije yo disimulando el torrente de pena y lágrimas que se agolpaba en las puertas de mi cara. No podría describir el patetismo de la visión que se me ofrecía.
       Casandro volvió a reír muy débilmente. Me miró fijamente, y de los últimos rescoldos de un incendio titánico antaño saltaron unas chispas en sus ojos.
       -Mentiras no, por favor. De eso sobra en el mundo. Ahora hace falta, más que nunca, valor y sensatez. Me muero, Misandro. Lo sé, y no me importa. Para mi bien, creo firmemente que el final es sólo el comienzo. Por fin podré descansar… Y volver a ver…
       Un ataque feroz le sobrevino mientras decía estas palabras. Aquella frágil naturaleza se convulsionó de un modo espantoso. Pero al rato se repuso y quedó en una especie de letargo, similar a un plácido sueño. No duró mucho. Haciendo esfuerzos homéricos para poder incorporarse y hablar, se alzó, me agarró de donde pudo y se dirigió a mí preso de un paroxismo que indicaba que eran las últimas fuerzas previas al desenlace.
       -Escúchame, hijo, escúchame. Me queda poco. Te pido, en nombre de nuestra amistad, una cosa. ¿Conoces el promontorio que hay más allá del bosque, al pie del despeñadero, desde el cual se divisa todo el valle y, al fondo, las montañas de ..? El que está cerca de las ruinas de la vieja ermita…
       -Sí, lo conozco -dije con voz entrecortada.
       -Cuando muera, llévame allí y quema mi cuerpo con mis pertenencias -y señaló un hato que había a sus pies-. El resto de mis escasas posesiones te las dejo. Ya conoces mi guarida. Son sólo unos pocos libros, pero de incalculable valor, y mis memorias. Haz con ellas lo que te dé la gana. Quémalas en una noche en la que el frío te sea insoportable. Lo que sea, menos una cosa. No las publiques. Te aconsejo que las leas: la experiencia de la edad y del mucho trato con los hombres vale más que el oro, y creo que te serán de ayuda. Pero que nadie más las lea, salvo un puñado de personas que, como tú, las puedan apreciar en lo que valen. Confío en tu buen juicio… -calló de repente, víctima de una sacudida que parecía el golpe de un recuerdo o una idea dolorosa que se grababa en la cara con una mueca de desprecio y una mirada terrible. Tras esta pausa prosiguió penosamente, aunque agitado por una gran ansiedad-. Huye de los hombres… Acércate a tus semejantes. No te dejes inficionar por su miseria y desvarío…  ¿Pero, qué es esto? ¿Lloras? Querido amigo, no lo hagas. Si tuviera fuerzas para ello, lloraría yo por ti. No quiero vivir para ver lo que se avecina. El mal se cierne sobre los que os quedáis. Ten mucho cuidado, Misandro, te lo ruego. Va a ser terrible… Sobre todo… nunca… ¡Oh! Ya llega el dulce momento… Quisiera decirte que… Recuerda… El círculo... Tro…
       Un nuevo ataque vino a cortar su última palabra. Apenás duró un instante. Expiró en mis brazos. Una sonrisa angelical brillaba en un rostro que al fin aparecía mecido por la serenidad. Ya descansaba en paz. Durante unos minutos, mi aturdimiento fue tal que quedé de rodillas abrazado al cadáver de mi amigo, regándolo con mis lágrimas. El dolor y la rabia se adueñaron de mi ser.
       Sin embargo, como si de un rayo se tratara, la idea de que Casandro se avergonzaría de mí de verme de ese modo me sacudió por completo. Me levanté, cubrí su cuerpo y me apercibí para realizar un digno funeral. Poco más de una hora después llegue al lugar elegido por mi amigo. Levanté una pira. Coloqué en lo alto lo que en otro tiempo fuera un gran hombre, como pocos ha habido en esta desgraciada tierra, abrazado a sus posesiones, aquello tan valioso que tenía por irrenunciable incluso en los momentos en los que nada necesitaba. Recé. El viento gemía un cántico espectral a modo de marcha fúnebre. Algunos cuervos graznaron en la lejanía. Sus sones parecían una queja y una advertencia.
       El crepúsculo se cernía. La agotada tarde huía ante la carrera de la noche, que galopaba furiosa para conquistar una vez más su reino de tinieblas. La luz se hacía cada vez más débil. Encendí el fuego y pronto la pira creció como si estuviera alentada por el espíritu colosal de Catón de la Corte en su afán de alcanzar el cielo. La llama redentora devoraba las penumbras circundantes y las amenazaba con latigazos fulgurantes si osaban acercarse. Todo lo que se encontraba más allá estaba sumido en penumbras y convertido en el vago y difuso mundo de las siluetas. El valle y las montañas permanecían silenciosos y adustos, guardando un respeto reverencial por el anciano muerto. Sólo el crepitar furibundo de la pira se atrevía a romper el silencio. Era el grito postrero de la razón apartada y la justicia envilecida. Al poco, el fuego empezó a extinguirse. Lentamente fue desapareciendo. El frío, el silencio y la oscuridad, agazapados hasta ahora, tomaron al asalto la noche.
       Al día siguiente, al amanecer, fui a la madriguera de Casandro y cogí los libros y sus memorias. Sobre los primeros quizás hable otro día. Sólo diré que mi buen amigo no mentía respecto a su valor. Y las memorias… Tal vez algún día las comparta con los que me leen. No me cabe duda de que merecen gozar de la sabiduría que derraman. Lo que sí voy a participarles al momento son las tres décimas, llamadas por él “Mis últimas palabras”, que dejó escritas en una hoja que dormía en el seno de tan maravilloso amasijo de papeles. Me guardo mi opinión sobre ellas, aunque debo decir que esperaba otra cosa. Lo que sí me chocó fue la frase que las encabeza:
       

      “Los que le piden el Cielo a Dios y luchan por él, por muy dura que sea su vida, lo obtendrán. Los que se lo piden a un demonio, sólo obtendrán el infierno.”


      La última profecía y el último juicio que Casandro escribió en vida anidan en estos versos…



Qué espectáculo penoso
ofrece la muchedumbre
hundida en la podedumbre
de abismo tan espantoso.
Nada existe más odioso
que la estúpida inacción
de quien permite al que ordena
sumirse en la corrupción,
y acaba en revolución
que sólo es nueva cadena.



Casi siempre las quimeras
son los peores engaños,
portadores de más daños,
ya que al final lo que esperas
no son nuevas primaveras.
La utopía prometida
llena de ira y euforia,
y sin esfuerzo ofrecida
por canalla malnacida,
es sólo dicha ilusoria.



Ya se acerca el fin, envuelto
con ropajes de esperanza
que oculta fatal mudanza.
Viejos demonios han vuelto:
en nuestro río revuelto
pocos serán pescadores.
Y si ganan, en verdad,
habrá muchos perdedores,
y serán merecedores
de perder su libertad.





Si, al menos, fuera un final hermoso...













22 comentarios:

  1. Esta vez dejo un Sublime que más quisiera que fueran mil. El fascista, en recuerdo y memoria de Casandro, lo dejaremos para otro día. Descanse en Paz, pues la tenía merecida aquél que al final yació olvidado.

    Un abrazo, querido amigo

    El Conde ...

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    1. MIL SON LAS GRACIAS, SINO UN MILLÓN, LAS QUE OS DOY, QUERIDO CONDE. COMO SIEMPRE, OBRÁIS CON GRAN DISCRECIÓN AL NO MARCAR ESE FASCISTA QUE EN OTRAS OCASIONES HACE MIS DELICIAS. CADA COSA EN SU MOMENTO.
      FRANCAMENTE, ME GUSTARÍA QUE ESTAS LETRAS NACIDAS DE MI ASUSTADO ESTRO SE MERECIERAN LA CATEGORÍA DE FANTÁSTICAS O IMAGINATIVAS. PERO ME TEMO QUE NO ES ASÍ. TRAS LO NOVELESCO SE ESCONDE UNA TERRIBLE REALIDAD QUE EN BREVE VEREMOS EN TODA SU CRUDEZA. AHORA SOY YO EL CASANDRO. ¿ACABAREMOS COMO ÉL? SI SÓLO FUERA EL OLVIDO NUESTRO DESTINO...
      UN ABRAZO, CONDE AMIGO. AQUÍ SEGUIMOS. MIENTRAS SE PUEDA, SE PODRÁ, HASTA QUE NO PODAMOS SI PODEMOS...

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    1. GRACIAS, MARIPOSA SILVESTRE. NO ESPERABA MENOS. TUS CRÍTICAS SON LOS MEJORES ELOGIOS PARA MÍ.

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    2. Pero es un crítica constructiva, por lástima y empática con tu mediocridad.

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    3. SI DE VERDAD SIENTES LÁSTIMA, CAGACHO, APRENDE A ESCRIBIR, DUELEN LOS OJOS AL LEERTE.
      Y ENCIMA TE PONES PEDANTE Y HABLAS DE EMPATÍA CON LA MEDIOCRIDAD. TÚ NO SABES LO QUE ES ESO: LA MEDIOCRIDAD ESTÁ MUY POR ENCIMA DE TI.

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    4. Lo peor es ser un viejo mediocre con sueños de grandeza literaria.
      Y a escribir me enseño tu padre, es lo que hay.

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    5. A DECIR VERDAD NO SOY TAN VIEJO. SÓLO TENGO 525 AÑOS, Y ME CONSERVO ESTUPENDAMENTE. RESPECTO A QUE MI PADRE TE ENSEÑÓ A ESCRIBIR, QUÉ QUIERES QUE TE DIGA: EL HOMBRE NO ES CERVANTES PERO TE PEGA MIL VUELTAS. AL MENOS, YO CONOZCO AL MÍO.
      HABLAS DE SUEÑOS DE GRANDEZA LITERARIA. SI ES QUE CUANDO A LOS ROJOS OS DA POR PONEROS CURSIS. YO LOS SUEÑOS LOS DEJO PARA LA NOCHE. Y, POR FORTUNA, DUERMO TAN BIEN QUE NO ME ACUERDO DE ELLOS. SOSPECHO QUE TÚ NO PUEDES DECIR LO MISMO, CAGACHETE.
      MUCHO ÁNIMO, POLLO. UN DÍA DE ESTOS CONSEGUIRÁS PARECER UN HOMBRE, Y NO UN VULGAR POLLINO TRAGASABLES.

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    6. Como supongo que serás el mismo julio (dos tan mierdas no puede gaber) que ha entrado en mi casa para rebuznar insultos contra mi madre, te diré que me cago en la puta de la tuya, por puro trámite y declino hacer lo mismo con el cabrón de tu padre, porque no tengo ganas de iniciar tediosas investigaciones.

      No te contesté en mi casa, porque tengo por costumbre borrar directamente las manchas de mierda y no esparcirla, pero como tenía ganas de desahogarme, con la venia del anfitrión de esta caverna y espero que sin abusar de su hospitalidad, te contesto aquí.

      Sin nada más que decirte, puedes irte a tomar por el codaste, Julio, "marido de todas las mujeres y mujer de todos los maridos" que eres tan mierda, gallinita y mariclueco que ni tienes disponible tu perfil, se ve que te colocas de espalda o más abajo.

      Go to suck it, faggot!

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    7. ¡MENUDO MENEO, HERR TANNHÄUSER! DESPUÉS DEL REPASO QUE LE HAS DADO A JULITA, LO ÚNICO QUE QUEDA POR HACER ES SACAR LA ESCOBA Y RECOGER LOS PEDAZOS. SER UN CAVERNARIO MISÁNTROPO NO QUITA PARA TENER LA CASA ASEADA Y COMO DIOS MANDA.
      POR DESCONTADO, ME PLACEN EN EXTREMO LAS VISITAS DE VUESTRA MERCED, Y MÁS AÚN SI EL MOTIVO ES UNA EXHIBICIÓN DE PUGILISMOS VERBAL COMO LA DE ARRIBA. MI CAVERNA ES VUESTRA: PODÉIS PISOTEAR A VUESTRO GUSTO A LAS MUSARAÑAS QUE EN ELLA SE CUELAN.
      A DECIR VERDAD, ESTOY TENTADO DE IMPONER LA CENSURA, ELEMENTAL MEDIDA DE HIGIENE, E IMPEDIR QUE ESTA COSA VOMITE MÁS SANDECES Y MISERIAS POR ESTOS PAGOS. NO OBSTANTE, UNO VA CUMPLIENDO SIGLOS Y ME GUSTA MANTENERME EN FORMA, POR LO CUAL CREO CONVENIENTE TENER UN PUNCHING BALL PARA HACER ALGO DE GIMNASIA Y PRACTICAR LOS DERECHAZOS. OCIOSO ES DECIR QUE USO GUANTES, DADA LA NATURALEZA PORCINA DEL ELEMENTO.
      UN FUERTE ABRAZO, MEIN FREUND. EN ESTOS CALAMITOSOS TIEMPOS SÓLO QUEDA TAPARSE LAS NARICES Y SEGUR REPARTIENDO ESTOPA, HAY MUCHA BASURA QUE BARRER.

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  3. Por DIOS, Que Esta Entrada Tuya, Hermano Diógenes, Me Ha Calado Hasta Lo Más Hondo.
    ¡Ojalá Cuando Llegue Mi Último Momento, -Si No Es En Combate-, Tuviera Un Amigo Como Tú, Que Encendiera Mi PIRA FUNERARIA,-(Famiiares Aparte) Y VALORASE LEGADOS VITALES, Pagados Con Pedazos De Existencia!
    Recibe Mis Dos "Insultos Más Caros" : "SUBLIME" Y "FASCISTA", Como Aportación Merecida A Tu Obra. Hoy No Me Siento Capaz De Componer Nada Y Prefiero Guardar El Más Religiosos Y Sagrado De Los SILENCIOS, Mientras Afilo Mi Pluma, Con Una Buena Daga,-Listas Ambas Para Seguir Mientras DIOS Me Lo Permita-, Sirviéndome En La LUCHA.
    Un Fraternal Abrazo.
    Un Brindis In Memoriam Del Gran CASANDRO Y Su LEGADO. Que Espero COMPARTAS Con Quienes SABREMOS VALORARLO
    Y
    ¡¡RIAU RIAU!!

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    1. ME CONMUEVEN Y ME HONRAN TUS PALABRAS, QUERIDO OLD NICK. Y NO ENCUENTRO LAS NECESARIAS PARA AGRADECERLAS. Y QUÉ DECIR DE LOS "INSULTOS MÁS CAROS". TANTA RECOMPENSA ME SABE A GLORIA BENDITA, AUNQUE ES EXCESIVA POR MIS HUMILDES TRABAJOS,
      Y YA QUE HABLAMOS DE GLORIA, NO DUDES DE QUE SI LA PROVIDENCIA TE LLAMA ANTES QUE A MÍ Y VUELAS A COMPARTIR MESA Y HOJA EN EL CIELO A LA DIESTRA DE DON FRANCISCO, ALLÍ ESTARÉ YO TEA EN MANO PARA ENCENDER LA PIRA FUNERARIA EN HOMENAJE AL AMIGO Y AL SIGFRIDO DE LA POESÍA. Y TAL FUEGO NO HABRÁ DE EXTINGUIRSE, PUES LA MEMORÍA DE TU GENIO ARDERÁ MIENTRAS ALIENTE VIDA EN MI PECHO.
      TU SILENCIO LO TENGO POR EL MÁS EXQUÍSITO SONIDO, AUNQUE ANSÍO VER EN BREVE LOS TAJOS DE TU PLUMA. ¿LA ESTÁS AFILANDO? MADRE MÍA, COMO SI FUERA NECESARIO. NO QUISIERA ESTAR EN LA PIEL DE QUIENES RECIBAN LAS "CARICIAS" DE LA TIZONA QUE TIENES POR CÁLAMO, QUERIDO OLD NICK CAMPEADOR.
      ALZO MI COPA POR LA LUCHA, EL BIEN ANHELADO Y POR TODOS LOS QUE DEJAN LA VIDA EN SU BÚSQUEDA. Y QUE NUNCA SE EXTINGA EL FUEGO SAGRADO DE LA INSPIRACIÓN Y LA JUSTICIA.

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  4. D.Misántropo, tenía una gran duda, no sabía si ponerle un "sublime" o un "fascista", pero al leer su respuesta al comentario del conde, ya me la ha disipado V.E., así que le pongo su merecidísimo "sublime", pues lo es. Y ya, la frase que encabeza los versos, es mas que sublime, es digna de San Agustín de Hipona.

    Abrazo gordo.

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    1. MARQUE VUESTRA MERCED LO QUE MARQUE, BIEN HECHO ESTARÁ, QUE LOS SUBLIMES BARDOS TURINGIOS SABEN LO QUE SE HACEN A LAS MIL MARAVILLAS. Y MUCHAS GRACIAS POR TAN AMABLES ELOGIOS. ME ABRUMA V. M., Y MÁS AÚN CUANDO SALE A RELUCIR EL NOMBRE DE SAN AGUSTÍN. ENMUDEZCO DE AGRADECIMIENTO Y, POR QUÉ NO DECIRLO, DE GOZO. SI UN HUMILDE CAVERNARIO CUAL YO RECIBE LAS CRÍTICAS, ANTES REBUZNOS, DE LA MÁS VIL CHUSMA Y LOS ELOGIOS DE TAN EGREGIOS POETAS Y HOMBRES DE HONOR ES QUE VOY POR EL BUEN CAMINO. PODRÉ PRESUMIR ANTE MIS NIETOS, SI ES QUE ALGUNA VEZ LOS TENGO, DE LAS MEJORES AMISTADES Y DE LAS PEORES ENEMISTADES. Y AHÍ SEGUIMOS.
      UN ABRAZO GORDO, AMIGO MÍO, AL MENOS TANTO COMO EL COSCORRÓN QUE SE MERECE ALGÚN OTRO QUE YO ME SÉ.

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  5. Tus nietos fuman y beben siguiendo tu ejemplo. Criaturitas.

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    1. NO LOS TENGO, PERO SI ALGÚN DÍA PUEDO DECIR LO CONTRARIO, YA ME OCUPARÉ YO DE QUE EN SU MAYORÍA DE EDAD FUMEN Y BEBAN DE LO MEJOR, AUNQUE TAL COMO SE PONE EL PATIO -GRACIAS A TUS AMOS-, O EMIGRAN O AQUÍ NO HABRÁ NI PARA CELTAS.

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  6. no creo que tengas salúd para disfrutar de ellos, vicioso.

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    1. TÚ SÍ QUE VAS A DISFRUTAR EN BREVE CUANDO TUS AMIGUITOS USEN EL INFAME AGUJERO QUE TIENES POR ANO PARA HACER PRÁCTICAS DE TIRO. QUÉ HIPÓCRITA ERES: SEGURO QUE TE PONES HASTA ARRIBA DE CERVEZA BARATA CADA DOS POR TRES Y QUE EL PORRO NO SE TE CAE DE LA BOCA, ENTRE OTRAS COSAS, Y DAS LECCIONES. PUERCO, ROJO Y MARICÓN: LO TIENES TODO, RICA.

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    2. Bueno, mediocre, sigue haciendote pajas y elucubraciones sobre mis costumbres, pero lo que está claro es que tú le das a la pitarra y al fumeteo y que te quedan dos telediarios. Viejo vicioso.
      Ala ,,échale el aliento a tus nietos

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    3. NO PIENSO DISCUTIR CONTIGO SOBRE PAJAS, PUES DOY POR SENTADO QUE ERES UNA AUTORIDAD EN LA MATERIA. DE HECHO, NO ME EXTRAÑARÍA QUE TE LA ESTUVIESES DESTROZANDO A MI SALUD EN ESTOS MOMENTOS, PEDAZO DE MARICONA.
      POR CIERTO, ESO DE "ALA" ES QUE EN TU IGNORANCIA NO SABES QUE LA INTERJECCIÓN LLEVA H O QUE TE HAS VUELTO MUSULMÁN, LO CUAL NO ME EXTRAÑARÍA. LO QUE TE FALTABA, CAGACHILLO.

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  7. Respuestas
    1. VAYA, VAYA. CAGACHO TRAVESTIDO. AL FIN TE QUITAS LA CARETA, Y TE PONES LAS BRAGAS. CLARO. HIJA MÍA, ESTÁS PARA QUE TE ENCIERREN.

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Opinen en buena hora, amigos, opinen, que me huelgo de leerles.