jueves, 10 de julio de 2014

CARTA DE RETRACTACIÓN



   Estimados caballeros:

      Después de las amables sugerencias que me han propinado don Alonso y don Diógenes (los muy bribones lo han llamado “lecciones de urbanidad y buenos modos”) escribo la siguiente misiva como “disculpa y desagravio para los dignísimos señores a los que ofendí”.
   Dicho esto, permitan tan ilustres caballeros que ponga algo de mi cosecha. ¡Pardiez, que no creo que fuera para tanto mi travesura!  ¿Tan afrentoso fue el cambiazo? Mil veces prefiero yo las juergecillas como la que mostraba mi estampa, organizada por mis buenos amigos y viejos compañeros de aventuras Paul Churches y John Purse, que las pesadas tertulias de estos sabios tan delicados. Lo hice con mi mejor intención y para animar un poco el cotarro, que entre las penumbras del señor de la Cueva y las tristezas del Caballero Darcy estaba hasta el cogote. He visto cementerios más alegres.
   Por ello, y lo dice Carlton Philibertus Sidney, capitán del 3º de Fusileros de Su Majestad, nacido en el seno de una de las mejores familias de la vieja Irlanda, nada más lejos de mi intención que ofender a nadie. Y quien crea que un poco de chacota y alegría en esta vida es perjudicial, peca de lo mismo que aquellos que ven con malos ojos que de vez en cuando se eche un traguito: se pierde lo mejor de la vida. Qué el diablo les confunda.
   Además, protesto enérgicamente por los embustes vertidos contra mi humilde persona. ¿Robarle yo a un caballero tan distinguido como Sir Old Nick? ¿Profanar la confianza de un camarada tan rumboso y simpático? Jamás. Dejen que explique el malentendido: el otro día se organizó un evento en la mansión de mi señora Lady Cornelia, a quien Dios guarde muchos años y le conserve la sabiduría para percatarse de la inocencia de su más humilde servidor. Allí acudió lo mejor de lo mejor, aunque se sopló de lo lindo. Y hay que decir que el ponche era un mejunje infecto. ¡Por Belcebú que este Darcy con todas sus finuras es un agarrado de tomo y lomo y a saber qué de porquerías le echó. Lo mismo puede decirse del de la Caverna, que con todas sus exquisiteces de sibarita, el muy hipocritón, luego le pone garrafa a los amigos.
   Por ello, digo que han sido estas lacerias las que provocaron que mi buen amigo Sir Old Nick se encontrara indispuesto y tuviera que acostarse a dormir el sueño de los justos. Yo mismo ha padecido unos pesares estomacales que me han tenido encadenado a cierto asiento, por más que mi ausencia fuese tomada vilmente como huida. Y estando de esa guisa el buen caballero, me di cuenta de que su hábito quedaba desamparado y al alcance de cualquier desaprensivo que quisiera tomarlo prestado. Hay mucha maldad en este mundo. Por tal razón, decidí tomar la prenda y ponerla bajo mi custodia hasta que mi gran amigo, y gran señor, se recuperara. Como pasaba el tiempo y no despertaba, que en aquel sarao era más fácil ver caer gente que levantarse, y como tuve que ausentarme por causas de fuerza mayor (que se hacen mejor en casa de uno que en la ajena), decidí llevarme el hábito. Quedaba para otro día la devolución, con la que yo, a buen seguro, descansaba más que su dueño. Y como no me fío de los vecinos que tengo en el miserable tugurio a donde debía ir, dejé la prenda en casa del buen Samuel Christophoro Montorovitz, gran persona y de suma confianza, pese a que su honesto modo de ganarse la vida prestando y empeñando a un más que módico interés le haya granjeado la malquerencia del populacho. Cochina envidia.
   Ni que decir tiene, cuando mis asuntos me lo permitieron, y me enteré por ciertas amistades de los rumores infames que corrían sobre mí, acudí presuroso a tan honorable casa a recoger el hábito, que estaba a buen recaudo. En menos que canta un gallo lo llevé a la gruteja inmunda de don Diógenes para restregársela por las narices y dejarle con un palmo de las mismas. Y en éstas estaba cuando al llegar a la charca que precede a donde mora el tenebroso del puño cerrado se me echa encima el mismo con su amigote, el bruto que antes muere que decir dos palabras seguidas, y comienzan a maltratarme que era pena verlo. Y aún decía el sinvergüenza harapiento, que me da a mí que se fenecía por el hábito, al otro mastuerzo que no me machacara mucho, que había que dejar algo para Old Nick. ¡Encima! Si es que no hay justicia en este mundo.
   Apelo al sensato juicio de vuestras mercedes; apelo a la bondad infinita de Milady para que me crean y tengan en consideración mis desventuras. Prueba de mi buena voluntad es la de escribir esta carta para rogar perdón por mi torpeza, aunque tampoco creo que haya motivo para tal drama. Y, si no es mucho pedir, pídanle Vuestras Mercedes a su vez cuentas a estos dos gorilas por su comportamiento canallesco. Y se dicen caballeros…
   Sin más, que no quisiera aburrirles con la narración de mis pesares, y que tengo una sed de mil diablos, se despide su arrepentido y atribulado servidor, quien queda, además, a los pies de su señora, la simpar y fabulosa Lady Cornelia Bennet,
                               
                                      Capitán C. Ph. Sidney





Aquí se plasma el instante en el que se da caza al grandísimo bribón de Sidney cuando acudía a refugiarse en su madriguera: la bodega. Por la boca muere el pez.













3 comentarios:

  1. MENUDA SARTA DE MENTIRAS. SI ES QUE NO SE PUEDE SER BUENO. CUANDO PESCAMOS AL CAPITÁN Y BENÉVOLAMENTE LE RECONVENIMOS POR SU ACTITUD, ACCEDIÓ A ESCRIBIR UNA CARTA DE DISCULPA PARA PURGAR SUS CULPAS. Y, SALVO UN PAR DE FRASES QUE LE SUGERIMOS, EL RESTO DE LA CARTA QUEDABA A SU ENTERA LIBERTAD. FÍESE USTEDE DE PIRATAS BORRACHINES. QUÉ PERLA HA DEJADO EL ANGELITO. PERO YA HABLAREMOS, YA HABLAREMOS...

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  2. ¡Juajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuaaaaaa!
    Excelente Carta "Disculpatoria" Y En Su Punto De Vinagre Absoluto Y ABSENTA. ¡Que Pena No Habéros Acompañado Amigos Míos, Pues De Buena Gana Me "Hubiese Ocupado De Los Restos De Tan Miserable E Hipócrita Criatura" ¡Gracias Por El Detalle De Contener Vuestros Ánimos Con Tipo, Que Avergüenza A Sus Pobres Y Seguro Que Honrados Padres Y A La Verde Y Católica Irlanda, Que Afirma Que Es Su Patria!
    Cuando Le Vea Por La ISLA, - Porque Sé Que Irá Rastreramente A Tratar De Engatusar A Lady Cornelia -, Os Aseguro Que Del GOLPE DE GUANTE DE MONTERÍA En La Faz, No Lo Salva Ni Una Petición De Perdón Ni De Rodillas.
    Y No Será Por La Indigna Curda Inducida Dios Sabe Por Qué Mejunjes En Ese Maldito Ponche, ¡Sino Por Haberme Robado Y Encima EMPEÑADO Mi Glorioso HÁBITO DE LA ORDEN DE SANTIAGO MATAMOROS A Un Sucio ROPAVEJERO Y PRESTAMISTA, MÁS JUDÍO QUE GÓNGORA!
    Que Esa Desvergüenza, Merece El Más DURO De Los Castigos Y Mi Espada Está Deseando Salir A Rastrear Inmundas Jetas...
    Y Sin Más Que Daros De Nuevo LasGracias A Ambos, Amigos Míos.
    Me Despido De Vosotros Con Un Cálido Abrazo Y Un Brindis Con Un Licor De Honrada Procedencia Y El Deseo Para Vosotros Y Para La Simpar Lady Cornelia De Que Paséis Unas Merecidas Y Frescas Vacaciones Veraniegas.
    ¡Arriba Las Copas!
    Y
    ¡¡RIAU RIAU!!

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  3. JUSTA TU CÓLERA E INDIGNACIÓN, QUERIDO OLD NICK. TEN POR SEGURO QUE EN CUANTO LE ECHE DE NUEVO EL GUANTE (HA VUELTO A DARME ESQUINAZO), TE LO LLEVO EN BANDEJA DE PLATA PARA QUE NOS DES A SU COSTA UNA EXHIBICIÓN DE ESGRIMA, ARTE QUE BIEN SÉ DOMINAS COMO NADIE. Y SI SOBRA ALGO, ALGÚN QUE OTRO PALO HE DE DARLE YO A ESTE INFAME TRUHÁN.
    POR LA PARTE QUE ME TOCA, YA QUE EL BORRACHÍN ESTÁ MI SERVICIO, ESPERO QUE ME ACEPTES A MODO DE DESAGRAVIO UNA BOTELLA DEL MEJOR BRANDY CONSTITUCIÓN, EL CUAL, MENOS EN EL NOMBRE, ES EXCELENTE EN SUMO GRADO. ES LO MENOS QUE PUEDO HACER. ADEMÁS, IMAGINO QUE DARLE UNA TUNDA A SEMEJANTE GRANUNJA DARÁ MUCHA SED.
    BRINDO POR LOS BUENOS AMIGOS Y POR LAS ESPADAS DESENVAINADAS CONTRA EL MAL. MUCHAS FATIGAS, ME TEMO, LES ESPERAN A LAS NUESTRAS.
    UN FUERTE ABRAZO, AMIGO MÍO. TE DESEO DE TODO CORAZÓN QUE TE HALLÉS EN UN FRESO REFUGIO A SALVO DE LOS RIGORES CANICULARES Y QUE GOCES DE UN MÁS QUE MERECIDO DESCANSO.

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Opinen en buena hora, amigos, opinen, que me huelgo de leerles.