domingo, 15 de diciembre de 2013

EL CAMBIO QUE NO CAMBIA (II). SUSANA Y LOS VIEJOS




       Como bien puede imaginar el paciente lector, un nuevo misterio ha arrastrado a las profundidades cavernarias la continuación de lo que otro misterio trajo. Al igual que en días pasados, me tomo la licencia de omitir los detalles por lo innecesario de la cuestión y lo indolente de mi persona. Sin más dilación, les dejo que se entreguen a este entusiasmo de ultratumba. Decíamos ayer…


       …¿Cuál va ser la novedad que lleve a los esbirros de la hoz a resurgir de sus cenizas cual Ave Fénix? ¿Qué espíritu sublime conducirá al rojerío a las cumbres del poder para regocijo de las masas y perpetua paz y prosperidad de las turbas? De seguro, pensarán los valientes que me leen en este trance, la primicia que vaya a entusiasmar a tanto primo será alguien con el carisma de Churchill, la astucia de Bismarck y la entereza de un Catón. Casi. La persona que va a redimir al PSOE de sus miserias es… Susana Díaz.
       Sí, queridos mío, comparto vuestra emoción. También yo he sucumbido a los encantos de esta nueva Isabel la Católica. Susana, por no decir Subsana, es la linda e inmaculada florecilla que con su savia nueva va a extirpar de nuestro suelo las malas hierbas de su huerto y a los pulgones de la derecha para plantar las raíces de un nuevo paraíso. Estiercol no le va a faltar.
       Dejando de lado la inevitable vena satírica que me domina de continuo, qué podemos decir de esta nueva estrella, sospecho que fugaz, del firmamento político español. Parte de lo que se podría referir sobre esta nueva charada bermeja ya lo dejé escrito cuando pose mi pluma sobre otro pájaro de cuenta, Madina. Sin ánimo de faltar, son el mismo perro con distinto collar. Es el cambio que no cambia.
       Pero, ¿quién es Susana Díaz? No voy a entrar en detalles biográficos, pues no quiero aburrir a mis huéspedes ni quiero aburrirme yo. Quizás baste con decir que el currículum de esta Cid Campeadora y una hoja en blanco vienen a ser lo mismo, y digo hoja en blanco porque las nimiedades, en mi modesta opinión, se escriben con tinta invisible.
       No negaré que su formación académica ofrece ciertas seguridades, ya que una persona que tarda diez años en licenciarse en Derecho ha afianzado de tal modo sus conocimientos que podemos tomarla por un lince de lo legal y un baluarte frente a quienes se ponen la ley por montera, algo que es muy andaluz, por cierto. En efecto, me refería a la montera.
       No obstante su sapiencia jurídica, aquilatada con tantos años de experiencia, se me antoja pobre bagaje para alguien que aspira (no se me rían) a ser presidenta del gobierno. Cierto que si Zapatero lo fue, hasta el zapatero de la esquina lo podría ser. Pero esa es otra historia y fue otra maniobra bien diferente. En resumidas cuentas, la conclusión a la que llega una persona con unos mínimos de sensatez es que esta Juana de Arco no es nadie, salvo el nuevo juguete de los sempiternos aspirantes a tiranos. Los viejos jugando a hacerse los nuevos con nuevos que ya son viejos.
       Debemos recordar que Susanita “la novedosa” ya estaba pululando por los despachos sevillanos en tiempos de Chaves, a la par que otras muchas de la tropa de gallinas cluecas que picoteaban allí sin oficio, mas con mucho beneficio. Ya se sabe que el mediocre con poder quiere a otros más mediocres a su alrededor. De ese modo, su poco brillo se realza al hacerse acompañar de seres opacos. Y ya sabemos que en esta España nuestra basta con ser mujer y de izquierdas para convertirse en algo sacrosanto, por muy majadera e inútil que se sea. Por descontado, Maleni Alvárez queda exceptuada de esta cuadrilla.
       Sí, queridos míos, si juntamos aquello de “juventud divino tesoro” y lo otro de “lo eterno femenino”, tenemos que en la patria del lugar común las mujeres bermejas son encumbradas a patadas por los mismos de siempre, hombres todos, que mueven a sus peonas a su antojo. Y pobre del que se oponga, que tendrá a todo el enjambre de ménades furiosas encima con las uñas afiladas listas para arrancar ojos fascistas. Para colmo, encima eres un machista si te repatea que los mismos que trituran a mujeres de bandera como Esperanza Aguirre o la juez Alaya promocionen a tarugas de aúpa sólo por ser féminas. En verdad, los campeones del feminismo son unos redomados machistas, lo cual no es de extrañar en unos sujetos que nada respetan y todo lo atropellan en su carrera hacia la meta del poder absoluto.
       Mas retomemos la cuestión después de este inciso/a (no quiero que se me enfaden las estinfálidas). Cuando el peor bandolero andaluz habido y por haber, la reencarnación de Demóstenes, esto es, el amigo Chaves, hombre de cara tan grande como dura, puso pies en polvorosa para no morder el polvo dejó en la poltrona a otro que tal bailaba: el inefable Griñan, que tuvo que bailar con la fea, sin menoscabo de la ya referida juez.  Cuando se percató este pollo de que los problemillas ocasionados por ciertos “eres humanos” (ya se sabe que la carne es débil, además de muy sabrosa, y el marisco más) le iban a costar caro, aunque todo fuera gratis, tomo las de Villadiego, no Valderas esta vez, y dejó al frente a Susanita, que más que un ratón debe de tener millones a juzgar por lo mucho que se ha roído por aquellos parajes.
       Con tan glorioso “cursus honorum” llega al trono de San Telmo, fuegos incluidos, la heroína de esta historia. Su gran mérito ha sido el de ser mujer, a secas, y con la suficiente ambición y poco seso y decencia como para saltar al ruedo tras la faena que han dejado pendiente otros. Y nos sale con que va a regenerar la cosa y que no le va a temblar el pulso si tiene que cortar algún que otro cuello, especialmente el de aquellos a los que no les tiembla cuando tienen que triturar la langosta.

Caratorta y el Escurridizo se solazan con el
espectáculo que da Susana. Como de costumbre, el
Alquimista está detrás de todo aunque no se le vea.
        Por descontado, ella no sabía nada. Iba al trabajo como quien se pasea por el Parque de María Luisa, eso de los reptiles le da mucho asco y ni se acerca, y demás pamemas al uso. Ella, la nueva y pura, va a acabar con los antiguos usos de esos vejestorios. Es cual la Susana bíblica, quien, desnuda como la verdad, es acosada por dos ancianos depravados ávidos de sus encantos y fascinados por su blanca piel. En nuestro caso, el encanto de dejarse mangonear y la candidez de su ambición la llevan de nuevo a ser manoseada por los provectos sinvergüenzas.
       Y hablando de estantiguas, no podía faltarle el perejil a este guiso: el otro novedoso añejo, el barbado mefistofélico que todo lo ve y lo oye. Junto con los otros dos pimpollos, ha hecho celosía de unas ramas y se deleita viendo a Susana en paños menores, y nunca mejor dicho, que la están pillando en bragas con las cosas sindicales. Los meridionales se deleitan porque ven que las dentelladas van a ir a sonrosadas y blandas carnes, y no a la mojama. El otro, el Rasputín pasiego, se goza pensando que las esperanzas de los que traen la desesperanza se van con la nueva, la original, la que nos redimirá de nuestros pecados. Esta música me suena. Antiguamente se bailaba la chacona. Ahora toca danzar al son de la nueva chaconada.
       Tiembla Freddy. Que os paralice el temor, amigos de lo ajeno y del ácido úrico. Rezad lo que sepáis, fascistas del orbe entero. Susana está aquí. Un nuevo mundo se avecina, al menos hasta que se les antoje a los que controlan el viejo.






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